Stop desahucios

Protesta contra los desahucios
Protesta contra los desahucios

Acaba de saltarme en el móvil otro maldito SMS de esos que vuelven a hacerlo todo un poco más oscuro. Un nuevo suicidio de una persona que se iba a ver privada de su casa, en Barakaldo. ¿Cuántos van ya? Hablamos del terrorismo criminal, y del machismo criminal, pero, ¿acaso esta práctica de desalojar a la gente de su casa porque se han quedado en paro, o porque han perdido sus ingresos y no pueden hacer frente a los recibos, acaso esto no es una forma de violencia vil y abyecta más propia de los siglos de la peste negra que de ahora? La propia Unión Europea acaba de deplorar la norma española que desaloja a la gente de sus casas y les arroja a la calle. Es urgente una solución que detenga este sufrimiento, con miles de familias ya desahuciadas y otras miles que podrían correr semejante suerte, y miles de personas también que han ejercido una presión ciudadana ante los domicilios a desahuciar para decir basta ya y decenas de jueces que han puesto igualmente el grito en el cielo. Cualquiera nos podemos ver en esta situación tan injusta en estos tiempos tan inciertos, tan negros. El principio de acuerdo que han alcanzado PSOE y Gobierno esta semana para introducir cambios legislativos urgentes que frenen los desahucios arroja un poco de luz, y ojalá que la voluntad gubernamental sea firme. Mientras eso no ocurra, me temo que el móvil seguirá escupiendo mensajes que encogen el corazón.

No se trague el SAPo

SAPo
SAPo

Escribió anteayer la columnista Rosa Montero, en la contraportada de El País, un interesante y angustioso artículo sobre el supuesto Síndrome de Alienación Parental (SAP), una cosa -porque no se puede definir de otra manera- que se inventó en 1985 un psiquiatra norteamericano apellidado Gardner y que le está jodiendo la vida a muchas madres del mundo, y también de nuestro país. Explica Rosa Montero que «según Gardner, si un niño dice que su padre ha abusado de él, siempre es por el SAP, o sea, porque la madre, tan perversa ella, le ha comido el coco. Este síndrome demencial ha sido universalmente desautorizado por la comunidad científica. Por ejemplo, no ha sido aceptado por la OMS ni por la Asociación Americana de Psiquiatría, y la Asociación Española de Neuropsiquiatría ha denunciado su falsedad. Pues bien, pese a todas estas evidencias, el SAP se está utilizando en los tribunales españoles para neutralizar las denuncias de los niños, psiquiatrizar a las madres y entregar a los pequeños a sus violadores. Porque estamos hablando del incesto, y de lo que le cuesta a la sociedad reconocerlo, de lo amparado que está el violador por nuestra repugnancia a admitir que eso existe, pese a que, según diversos trabajos recopilados en 2008 por la Revista d’Estudis de la Violència, entre un 20%-25% de mujeres y un 10%-15% de hombres españoles confesaron haber sufrido abusos sexuales en la infancia, y en el 39% de los casos el agresor era el padre».  Esto no es ninguna broma. Y lo peor es que muchos jueces se están tragando el SAPo y están condenando a las madres a poco menos que a la locura, y a sus hij@s, a un porvenir tenebroso, repugnante, en compañía de sus violadores. Lo importante es que esta situación se conozca y que se evite. Para ello se ha creado una Red de Madres contra el SAP, que mantiene concentraciones el lunes último de cada mes, frente a los Juzgados de Plaza de Castilla, en Madrid.