Bienvenid@s a la realidad

Garzón
Garzón

En resultas que según las últimas noticias el juez Garzón, abanderado de la lucha contra la corrupción, la guerra sucia, los abusos de poder y las tiranías, era poco menos que un delincuente miserable. Hombre, tendría sus fallos, pero alguna cosa buena hizo por la humanidad, ¿no? Resulta que la reforma laboral que se acaba de sacar de la chistera el Gobierno es la panacea y va a generar cinco millones de empleos, aunque tiene visos más bien de generar otros cinco millones de despidos, y si no al tiempo. Resulta que la realidad se ha presentado de golpe en la puerta de casa, llamando enloquecida, y está jodiendo la vida de muchos compatriotas. Resulta que pensábamos que vivíamos convencidos de que ya lo habíamos visto todo, y resulta que todo lo peor está por llegar. El día de mañana seguro que será peor que el de hoy si no hacemos nada por remediarlo. De momento, el domingo hay concentraciones contra la contrarreforma. La antaño alegría de vivir se está convirtiendo en la pesadilla de vivir, y esto no tiene pinta de mejorar. Qué tristeza más grande deben de sentir muchos compatriotas en este día se supone que consagrado al amor.

Yo apoyo a Garzón

Sin duda, es feliz
Sin duda, es feliz

«Señor agente, buenas noches, aquí Cleofás Cista, listo para denunciar. Quiero denunciar a todos los que dicen que los fascistas estamos detrás de la persecución contra el juez ese de las gafas, el tal Garzón. No estamos detrás, oiga, ¡que no se enteran y por eso tengo que presentar una denuncia! Estamos DELANTE, adelante, a la cabeza de la manifestación, junto con los falangistas, franquistas, terroristas, contrabandistas y otros -istas, todos muy juerguistas moviendo las caderas y pasándolo en grande al ver a nuestro querido amigo y ex perseguidor sentado en el banquillo por aquellos a quienes solía perseguir. No lo pasaba tan bien desde hace muchos años, desde aquellos felices años con el caudillo, cuando éramos tan jóvenes. Nunca tuve remordimientos de conciencia por lo que hicimos durante cuarenta años; nunca tuve que pedir perdón, nunca tuve que dar explicaciones, porque eran otros los que me las daban a mí (aún recuerdo sus rostros desencajados), y ahora encima ocurre esto. ¡Mi felicidad es completa, y encima un 14 de abril, Día de la República, qué fecha tan linda para seguir meándonos de risa!»