Jungla urbana

Jungla
Bienvenid@s a la jungla

«Cuando me asomo a la ventana, doctora, entreveo un panorama lleno de lianas y de una maleza sucia, muy tupida y trepadora, que va cubriendo la superficie de todas las casas que tengo enfrente de mi ventana; que va penetrando por todas las rendijas de la sociedad, convirtiéndola en una jungla enloquecida. Lo que ayer era una sociedad provista de ascensores para que los ciudadanos pudieran subir y mejorar su posición social, con independencia de la familia en la que hubieran nacido, se está perdiendo. Le hablo de esos ascensores en forma de becas para el estudio, por ejemplo, que hoy están desapareciendo por obra y gracia de nuestros gobernantes. Le cito un ejemplo, doctora: una carrera de letras cuesta casi dos mil euros al año; no todo el mundo se puede permitir ese desembolso; en una carrera más técnica, el dinero crece con creces. Desaparecen los ascensores sociales y todo se puebla de lianas… Estamos volviendo a la jungla, con los servicios sociales podados salvajemente, en un sálvese quien pueda despiadado, y el que no pueda, mala suerte. En la pesadilla que comienzo a atisbar desde mi ventana, doctora, alcanzo a ver gentes que se aprestan a subirse a los árboles de donde nunca debieron descender, que arrancan maderos y se dedican a apalizar a quienes están abajo y no pueden ascender. Veo una pauperización social que ya no es solo cosa de unos pocos: que nos empieza a afectar a la mayoría, por activa o por pasiva. Atisbo una jungla urbana que no me gusta, doctora, y que me da mucho miedo.»

A por ell@s (2)

Jungla
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Dando continuidad a lo que contaba ayer, traigo a colación la prensa de hoy, que cuenta lo siguiente: «El decreto ley de reformas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), que hoy publicará el BOE, concede de plazo hasta el 31 de agosto a los extranjeros residentes en España para justificar que cumplen los nuevos requisitos de acceso a la tarjeta sanitaria, es decir, tener la residencia en regla y contribuir con el IRPF. Los periódicos recuerdan que, desde ese momento, estar empadronado no bastará a los inmigrantes para tener derecho, como hasta ahora, a la tarjeta sanitaria individual, al tiempo que cifran en más de medio millón las personas de este colectivo en situación irregular que perderán el derecho a la atención médica gratuita. El País cifra en 240 millones el ahorro en un colectivo que, según apunta, gasta menos que los españoles». En suma, una nueva bolsa de exclusión social gracias a las políticas y decisiones de esta derecha montaraz que rige nuestros destinos y que está llevando a situaciones extremas a tanta gente. La crisis, amigo, amiga, no es algo ajeno a nosotros: cualquiera puede verse, en cualquier momento, sin trabajo, sin casa, buscando comida en los cubos de basura, en la puta calle. Y cualquiera podemos llegar a ser emigrantes y considerados inmigrantes en otro país, y vernos sin una mínima atención sanitaria. ¿Es esta la sociedad que queremos? ¡Bienvenidos a la jungla!

PD.- Acabo de leer unas declaraciones del portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, en las que afirma que el sistema sanitario “no puede ser coladero” y tacha de “fraude” su uso por inmigrantes irregulares. El PP, en definitiva, sigue agitando el espantajo de la inmigración para justificar el recorte de derechos sanitarios ante la opinión pública. Peligroso cóctel. Sigan ustedes incubando el huevo de la serpiente, que el lepenismo está más cerca. La decisión que han tomado ustedes es, directamente, de extrema derecha.