Letras y ciencias

Engranaje
Engranaje

«Cuando tenía 20 años, doctora, tuve una novia que estudiaba Medicina. Yo hacía una carrera de Letras, pero sentía que las letras no me bastaban para comprender la mecánica de mi cuerpo; los engranajes, vaya. Así que comencé a frecuentar el comedor de la cercana Facultad de Medicina, y no paré hasta que comencé a salir con una estudiante de mi edad y con las mismas inquietudes, solo que al revés: a ella las ciencias no le explicaban lo suficiente las reacciones de su cuerpo y necesitaba una mente de letras que intentara descifrarle los misterios de la vida, del amor y del deseo. Hacíamos el amor a todas horas para engranarnos y engrasarnos mejor: en los baños de la facul, en casas de colegas, en el coche de sus viejos, en donde podíamos. A fuego lento, eso sí, para que las ciencias y las letras emulsionaran en puntos de cocción adecuados. A fuerza de conjunciones fuimos comprendiendo nuestros respectivos engranajes, pero se dio la paradoja de que pasado el tiempo nos aburrimos el uno del otro porque ya no teníamos nada que explicarnos, ni que desvelarnos. Ella acabó saliendo con una alumna de Cirugía, porque quería recomponer algunos engranajes que las letras no reparaban, y yo, doctora, acabé en manos de una estudiante de Metafísica que me descubrió significados por encima de las palabras.»

Formas caprichosas

La Bruja de Oro
La Bruja de Oro

«Querida doctora, cuando cierro los ojos veo formas caprichosas dentro de mis pupilas que se anticipan al futuro. Son como burbujitas evanescentes; algunas se van hinchando como nubecillas preñadas de agua que ¡pumba! revientan de golpe y me dejan empapado de la piel pa dentro. A veces esos pequeños cuerpos se me asemejan a gentes que he conocido. Otras más bien parecen letras, de distintos alfabetos (conozco el latino, pero entreveo incluso letras del cirílico y algunos caracteres chinos). Últimamente veo números, muchos números; sí, barrunto que tienen que ver con el Sorteo de Navidad de mañana miércoles. Los he apuntado y he podido comprar en La Bruixa d’Or unos décimos con esos guarismos. ¡Este año seguro que nos toca (se lo digo por el décimo que le regalé)! Doctora, si ve que no vuelvo la próxima semana a la consulta, posiblemente es que ya seré millonario; ya le mandaré una postal desde Miami. Leí que todo esto de las manchitas de mis ojos tiene una explicación científica, creo recordar que relacionada con los glóbulos de la sangre o dios sabe qué, pero a mí me gusta pensar que estas formas revelan que tengo mucha vida interior. Más que exterior, sin duda. ¡Suerte!»

La patria de la lengua

Mario Vargas Llosa
Mario Vargas Llosa

En la patria, o matria, de la lengua que mamamos cuando nacemos nos hallamos todos. Todos nos encontramos compartiendo palabras, significados y signficantes, envolviéndonos en la bandera de este español universal que es una de las lenguas más habladas del mundo y que este jueves recibió un nuevo premio Nobel en la figura del escritor Mario Vargas Llosa. Las palabras dan sentido a nuestro mundo y permiten nuestra convivencia, aunque haya gentes que las sigan usando como dardos. Los teclados escupen sílabas en español que inundan el globo (pero el castellano todavía no tiene en Internet una presencia acorde con su relevancia en el mundo), los críos comparten planetas literarios desde Madrid a Buenos Aires, desde Los Ángeles a Barcelona. Enhorabuena a Vargas Llosa; enhorabuena a tod@s. Este viernes no hay fronteras, ni banderas que valgan; las enseñas de todas las naciones que compartimos el español pierden sus colores y sus símbolos y se inundan de letras, vestidas de gala y tiros largos en este gran día de fiesta.