La silla vacía

Silla vacía
Silla vacía

Cada vez que una persona en este mundo no puede alzar su voz para defender sus derechos se da un pasó atrás. Cada vez que no se respetan las libertades básicas de cualquier ciudadano o ciudadana de este planeta. Cada vez que alguien no puede decir lo que opina, hacer lo que desea, moverse hacia donde quiera… El Día de los Derechos Humanos, conmemorado este viernes, se dedicó a reconocer «la labor de los defensores de los derechos humanos de todo el mundo que procuran poner fin a la discriminación. Actuando por su cuenta o en grupos dentro de sus comunidades, día tras día los defensores de los derechos humanos trabajan para poner fin a la discriminación y lanzan campañas en favor de leyes equitativas y eficaces, comunican e investigan violaciones de los derechos humanos y apoyan a las víctimas. Pese a que algunos de los defensores de los derechos humanos gozan de renombre internacional, muchos permanecen en el anonimato y llevan a cabo su labor a menudo con gran riesgo para su persona y para sus familias». En el Día de los Derechos Humanos se entregaron los premios Nobel. El de la la Paz, que recayó en el chino Liu Xiaobo, represaliado por el régimen chino, que impidió que viajara a Noruega, se tuvo que entregar a una silla vacía en la ceremonia celebrada en Oslo. La silla vacía de Xiaobo, a la postre, fue el mejor símbolo de homenaje a él y a los miles de personas en el mundo que luchan por la dignidad de todos.

Manifiesto…

La tortilla, con cebolla
¡Con cebolla!

… contra los intolerantes, los racistas, los xenófobos, los ultraderechistas, los machistas, los vocingleros, los que vomitan en lugar de hablar, los que piensan con las vísceras, los abusadores, los sexistas, los obstruccionistas, los que le ponen pegas a todo, los fascistas, los que no aportan nada, los que lo ven todo negro, los chovinistas, los que no ven más allá de la punta de su nariz, los que detestan la cebolla en la tortilla de patatas, los que apostillan de manera permanente, los que sobrepasan los límites de velocidad y se jactan de hacerlo, los que no respetan los pasos de peatones ni los stops, los que no se sitúan nunca en el lugar del otro, los que no ponen el intermitente, los que creen que acaban de descubrir el Mediterráneo, los que siempre contraponen a los beatles y a los stones, los prepotentes,  los que le echan agua al vino, los que te dan garrafón, los vendemotos, los vendeburras, los que se llevan el coche hasta para comprar el pan a la vuelta de la esquina, los que no dejan que sus hij@s jueguen con niños de origen inmigrante, los que no liberan al flamante Nobel Liu Xiaobo (¡set him free!)… A todos (en diferentes grados, claro; los de la tortilla de patatas están eximidos): cómprense un desierto y dedíquense a barrerlo, adquieran un bosque y piérdanse.