Seres plastilina

Plastilina
Plastilina

Éranse una vez unas personas plastilina. Bueno, “éranse” no es de recibo escribirlo, porque nunca han dejado de ser, ni dejarán de serlo en el futuro. La denominación de personas plastilina se la escuchó una vez a un amigo, y le hizo tanta gracia que la adoptó. Dícese de aquellos seres que se amoldan a lo que hay, y son capaces, como le dijo su amigo, de ser colegas tanto de Darth Vader como de Luke Skywalker. Les da igual. El ser plastilina se lleva bien con malos y buenos, con el Imperio o la Resistencia, con víctimas y villanos, con asesinos y asesinados. Así son ellos de flamencos. Su naturaleza es camaleónica. Y su ser, su ser es inane. La plastilina, como dice su definición, se utiliza para modelar esculturas y como material educativo. Pero estos seres de sustancia moldeable es mejor que no se utilicen para nada, porque son ellos los que te acaban utilizando a ti. Ni son modelos a seguir, ni son precisamente ejemplos educativos. Así que, aunque ellos no lo sepan, en su naturaleza llevan su condena. Porque de tanto tomar forma y amoldarse a otros seres y de ignorar cualquier ética, cualquier moral, los seres plastilina carecen de ser.