Día de difuntos

Pájaro aterido
Pájaro aterido

«Hace en Madrid un frío que se caga la perra. Aun así, no se paran mis ideas, pero sí se congelan mis palabras. Como hablo solo por la calle y no me callo ni debajo del agua, no me he reprimido de hacerlo a pesar de la cuasi congelación imperante en el foro (o sea, Madrid). Se ha producido un curioso fenómeno: conforme mi boca escupía las palabras de mis soliloquios de camino al trabajo (vulgo, chapas), sobre lo divino y lo humano, los verbos, los artículos y las conjunciones copulativas, las diversas partículas de mi desordenada verborrea, caían muert@s al suelo. Sobre todo se desplomaban con gran estruendo las conjunciones copulativas, porque pesan más. Hace tanta rasca que han pasado a mejor vida ipso facto, dejando un reguero de tiernos cadáveres llenos de letras inermes e inertes. Y veo que lo mismo ha ocurrido con las palabras del resto de mis queridos vecinos de portal, que salieron a la calle un poco antes que yo. Según llegué a la boca del metro que tengo a la vuelta de la esquina, la acera estaba llena de mayúsculos y minúsculos cadáveres congelados, de sopas de letras escarchadas. Va a ser un día de intenso trabajo para los barrenderos. Van a tener que instalar también una morgue en la Real Academia de la Lengua (muerta), a la que iremos los deudos de las palabras fallecidas por congelación. RIP.»

25 años sin Tierno

Tierno Galván
Tierno Galván

Escribí esto hace un año y lo reitero ahora, cuando se cumplen 25 años de la muerte de Enrique Tierno Galván, uno de los mejores alcaldes que ha tenido la ciudad de Madrid, y se prepara un programa especial de actos por la efeméride: «Se fue rodeado del afecto de miles de personas que convirtieron su sepelio en una sobrecogedora manifestación de duelo popular tras la recuperación de la democracia. Gobernó Madrid desde la izquierda; le sacudió la caspa acumulada por tantos años de dictadura, en plena movida madrileña. Le devolvió el orgullo de ser una extraordinaria capital, sin olvidarse de los barrios, como el mío natal de Carabanchel Alto, a los que dotó de alumbrado, asfalto, parques, centros culturales y educativos. Sí, cosas que ahora parece que llevan toda la vida con nosotros, pero que eran una utopía cuando muchas de estas barriadas de aluvión crecieron sin planificación alguna durante el desarrollismo franquista. Planteó su cargo con socarronería y proximidad ciudadana; era frecuente verle en fiestas y celebraciones de la periferia de la villa, en inauguraciones como la de la biblioteca de Carabanchel Alto, que decoró sus muros con una de sus sentencias: A la igualdad por la cultura. Me acuerdo dal adolescente conmovido que vio pasar su coche fúnebre por la Puerta de Alcalá y que, tras decirle hasta siempre, se fue con unos colegas a tomar unas litronas y a recordarle a los Jardines de Sabatini. Cuánto se te añora, querido viejo profesor, querido Enrique Tierno Galván.»

¡La ciudad, para los ciudadan@s!

Madrid
Madrid

Miden menos de 2,5 micras de diámetro. Ustedes no las pueden ver. Yo tampoco. Pero nuestros organismos sí que las sienten, y se resienten. Y además, cada vez se están detectando más, según los estudios científicos. Hay partículas diminutas en suspensión que se infiltran en nuestros pulmones y nos están matando lentamente. Dañan más a niños y a ancianos. Se llaman PM2,5 y las producen, sobre todo, los motores diésel de los vehículos que pululan por el centro de las ciudades. Sí el suyo también, y el de usted, que se lleva el coche a todos lados a pesar de tener una parada de metro en la puerta de su casa y otra a la vuelta de la esquina de su trabajo. Erradicado ya el tabaco de bares y restaurantes, ¿no podría hacerse lo mismo con la porquería esta que generan los coches? El centro de las ciudades debe ser para los ciudadanos y las ciudadanas, no para los locos cacharros sobre ruedas. Ojalá que en Madrid, que es la ciudad donde resido, haya algún día un alcalde o alcaldesa valiente que se decida a poner fin a la tiranía de los coches en el centro. ¡La ciudad, para los ciudadan@s! Mira, este podría ser un buen lema de campaña…