Tiempos cortos

Cambio horario
Cambio horario

Me he levantado y he buscado por toda la casa todos los relojes para atrasar una hora su tiempo. Por decreto. El horario de verano da paso al de invierno. Estaban todos metidos en la nevera, en donde se habían refugiado con la esperanza de quedarse congelados, pero no lo consiguieron y los hallé a tiempo. Me quedó uno, el maldito de bolsillo que siempre se esconde porque es el más rebeldón y se niega a estas manipulaciones, pero al final di con él. Mientras atrasaba los relojes reparé en que, en la historia humana, la hora siempre la marca la manecilla más corta, esto es, las más idiota, y por tanto la más manipulable. Oséase, insisto, que esto que hemos convenido en llamar vida está dirigida por la manecilla corta, la que tiene menos miras. Esto explica muchas cosas. A la manecilla larga, la más avispada, no hay dios que la gobierne. Y esos sesenta minutos que hemos vuelto a ganar de madrugada han vuelto a ser un contenedor de sueños, y de pesadillas. Buenos días.