Tibias y peronés

CFK
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Al hilo de la victoria, arrolladora, de Cristina Fernández de Kirchner en la Argentina comenzamos a hablar en la cena mi mujer y yo de la historia de la gran nación austral y de fenómenos como el peronismo y otros ismos de América Latina. Mi hija Estrella (6) zanjó la conversación: «Peronismo, ¿es de tibia y peroné, o no?», preguntó intentando aproximar el confuso mundo de la política al no menos complejo universo de los huesos del cuerpo humano, ahora que en el cole está aprendiendo lo segundo. No supe qué contestarle, porque es verdad que entre ambos ecosistemas puede haber más relaciones de lo que parece a bote pronto. Veamos el cuerpo humano español, ese organigrama mutante tan complicado. En el organismo español, digo, próximo a su gran revisión médica cuatrienal el próximo 20 de noviembre, hay un candidato, Mariano R, cercano a la tibia -que diría mi hija- por su tibieza. Él no quiere hacer nada en esta campaña, quiere ir piano, piano (lo viene haciendo desde siempre). Solo sueña con que un prolongado bostezo entre volutas de humo de puro lleve en volandas sus tibias y tibiezas a las más altas magistraturas monclovitas. Pero sin hacer ruido ni causar alboroto en esta campaña, no vaya a ser que el electorado de izquierdas se movilice y le dé un susto. En suma, que mi niña tiene más razón de lo que parece y, ¡ay!, esperemos que al final no venga el llanto y el crujir de dientes (y de huesos) a manos del Advenimiento Marianil.

Mayúsculas

APR, en una tableta
APR, en tableta

La salida de la crisis, cuando ocurra, tiene que ver con una sopa de letras mayúsculas, dicen los especialistas: «Unas crisis se desangran rápido y terminan rápido (la economía baja y sube en forma de V) y no duran más de año y medio; otras son más prolongadas, aunque menos agudas (como una U) y pueden abarcar tres años; hay auténticas montañas rusas (en W), con recuperaciones y recaídas encadenadas varios años; y, las más temidas, las crisis en L, con caídas afiladas de la actividad, seguidas de un largo estancamiento…». Es cosa de mayúsculas, pero también es cuestión de elegir prioridades y direcciones, y ahí el voto decidirá el 20 de noviembre. A mí no me da lo mismo salir de la crisis por la derecha de MR que por la izquierda de APR. Y me quedo sin dudarlo con APR, que está reivindicando un modelo socialdemócrata en el que creo, frente a un MR derechista que no quiere mostrar nada para no espantar, pero que va enseñando, de a poquito, la zarpa, mostrando su modelo de país: derogación de la ley del aborto, pena perpetua revisable, copago sanitario, recorte de servicios públicos… Yo elijo a quien abandera una política progresista con mayúsculas.

¿Qué habría pasado si…?

Alejandro Agag
Alejandro Agaggh!

«(Un teletipo de Loco Carioco News) El portavoz del Gobierno, Alejandro Agag, ha anunciado  esta mañana, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros presidido por Mariano Rajoy y vicepresidido por Ana Botella, que el Ejecutivo del PP acaba de acordar un amplio programa de ajuste con el objetivo de ahorrar 95.000 millones de euros y reducir el actual déficit público del 11% hasta el 3% a lo largo de la legislatura. La enorme dimensión del ajuste -que la oposición socialista considera que se debe más a las pulsiones ideológicas de los conservadores, siempre defensores de reducir el peso del Estado, que a una necesidad inevitable de acabar con el déficit a esa velocidad- se va a traducir en la pérdida de casi medio millón de empleos públicos, una reducción media del 19% en cuatro años en el gasto de los departamentos ministeriales, unos recortes adicionales de 8.000 millones de euros de ayudas sociales…» Vale, vale, paro, no se abandonen a los ansiolíticos; es una ficción que se apoya en los datos del recorte que acaba de decidir en el Reino Unido el Ejecutivo conservador. Pero, ¿qué habría pasado en España si en esta crisis, en vez del PSOE, hubiera estado gobernando el PP?