Respeto

Adiós, desesperanza
Desesperanza

«Doctora, mi padre y mi madre me enseñaron a respetar a los semejantes, hicieran lo que hicieran y se encontraran donde se encontraran en la escala social; fuesen quienes fuesen, barrenderos o ministros. Y así procuro hacerlo en mi vida, recordando que todos somos iguales, vistamos trajes o sudaderas, llevemos pañuelos o corbatas. Respetar a tus semejantes como seres iguales ante la vida que somos, que afrontamos semejantes miedos y frustraciones semejantes. Estos días en que dimitió Esperanza Aguirre, la todopoderosa ya expresidenta de Madrid, me acordé mucho de este asunto del respeto, porque es verdad que su marcha fue saludada con respeto. Y yo me preguntaba si este personaje público se merecía respeto en semejante trance, para concluir que sí. Ahora bien, doctora, para recordar también que no fue ella, que gobernó para los pudientes y los de rentas altas de la Comunidad de Madrid, un ejemplo precisamente de respeto hacia los demás. Porque no son muestras de respeto precisamente las políticas neoliberales que ella ha practicado, las del sálvese quien pueda y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Las de su, seguro, admirado Romney del 47%. A mí más que darme esperanza, me dio desesperanza. Hasta siempre.»

Parte de bajas

Derecha
Derecha a la jungla

Qué semana tan fantástica para el desmantelamiento del Estado del Bienestar con la nueva poda de 10.000 millones de euros del Presupuesto. Arrancamos con el recortazo en los derechos educativos decretado por el señor ministro Wert, proseguimos con el recetazo ordenado por la señora ministra Mato y rematamos con el tasazo universitario amartillado por el mencionado señor ministro Wert. Todo al mejor postor, todo a saldo, que hay que desmantelarlo todo para poder abonar la deuda. Todo lo supedita el PP a pagar los talegazos que España debe a los grandes bancos (alemanes sobre todo, qué casualidad, los mismos que arrastraron a Grecia a un pozo sin fondo de la mano de la señora cancillera Merkel). Y Rajoy sigue la senda. Todo se vende, nada vale. El que quiera sanidad, que se la pague. El que quiera educación, que se la pague. E insisto: esto no es un ajuste contable, aquí hay detrás todo un entramado ideológico muy conservador y muy de derechas, que no se equivoque nadie. Vivan los neocon y a seguir cruzando el Rubicón. ¿Es usted pobre y sin recursos? Mala suerte. Haber elegido otro oficio.

Bocados de realidad

Mordisco
Mordisco

La realidad va pegando dentelladas en este casi otoño tan triste y no parece que nadie le pueda calzar un bozal. La prima de riesgo se dispara, la bolsa se hunde, Mariano amaga, el PP va engrasando la motosierra. Con el pretexto de reducir el déficit como sea (aunque ello aboque a una nueva recesión de la que advierten los especialistas), la doctrina neocon de reducir el papel de lo público a la mínima expresión, podando el gasto social, y que cada quien se las apañe como pueda, va enseñando los dientes en diferententes comunidades, excitándose cada vez más mientras se imagina el Advenimiento Marianil (¡Dios no lo quiera!). En Madrid la enseñanza pública está en serio peligro de exclusión; el ascensor social que representa este sistema educativo comienza a chirriar. La artífice del progresivo desmantelamiento de la escuela pública tiene un nombre (esperanzaguirre) y dos apellidos (partido popular), y, por cierto, recibió un voto mayoritario de la sociedad madrileña (ahora es tarde para lamentarse). Quienes creemos que la política debe ejercer un poder transformador al servicio del progreso estamos, más bien, de luto, con la ropa hecha jirones. Seguirá.