Clarividencia

Rajoy, acompañado de su séquito, fumándose un puro ayer en NY
Rajoy, acompañado de su séquito, fumándose un puro ayer en NY

Mariano Rajoy rindió un “reconocimiento” ayer desde Nueva York “hacia la mayoría de los españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa, que no salen en los telediarios, pero que están ahí”, refiriéndose a las recientes protestas contra sus recortes. Él se manifiesta recortando a saco servicios públicos, tijeretazos que acaban menguando también nuestros derechos y libertades, mientras el país que dice presidir se le va de las manos. Seguro que cualquiera de nosotr@s, si tuviera que adoptar las decisiones que adopta este hombre y las consecuencias que comportan, seríamos incapaces de andar tan pichis y tan panchos, tan relajados. Sin embargo él parece en calma; ¡si en el fondo es que le gusta todo lo que está pasando! Y hasta sale en las portadas de la prensa fumándose un puro. Nerón tocaba el arpa mientras Roma ardía. A cada cual, lo suyo.

No todo es mentira

Nueva York
Nueva York

Del 11-S que golpéo la capital del mundo y otros lugares de Estados Unidos se pueden extraer muchas lecciones, algunas muy reiteradas a lo largo de esta primera década de tan execrables crímenes terroristas. Es una jornada que se presta a echar la vista atrás y a intentar recordar qué estaba haciendo un@ en aquella jornada, tal y como se manifiesta hoy en tropecientos reportajes periodísticos publicados a propósito de la efeméride. Tiempo para recordar cómo han cambiado nuestras vidas en estos diez años de sobresaltos, en los que ha ganado terreno la incertidumbre sobre el futuro. Y una lección que no se puede olvidar: que aquel atentado con visos de ciencia ficción estaba pasando y estaba ocurriendo ante nuestros ojos de televidentes, que no todo lo que sale en televisión es mentira.

PD: Desde que sucedió este 11-S de 2001, se olvida otro execrable 11-S: el del golpe militar que acabó en 1973 con la vida del presidente chileno Salvador Allende, a manos del no menos execrable Pinochet.

Taxista en Nueva York

Montevideo
Montevideo

«¿No tuvieron ustedes los españoles un poeta en Nueva York? Sí, hombre, el escritor aquel que fusilaron los fascistas en Granada, Federico García Lorca. ¿No se acuerda? Escribió ese libro en 1929. Pues, oiga, yo fui taxista en Nueva York. Lllevo en Madrid diez años, pero soy de Montevideo, la capital de la República Oriental del Uruguay. ¿Hay algún país en el mundo que tenga un nombre más hermoso? República Oriental del Uruguay… Qué lindo. Pero allí me iba mal y emigré. He dado muchos tumbos, pero uno de los sitios donde mejor lo pasé fue en Nueva York. Me fui unos días de vacaciones y acabé trabajando dos años de taxista. Me empleó la empresa Yellow Cab, no sé si se llamaba así; bueno, una de las más grandes de la Gran Manzana. Me flipaba llevar de acá para allá a los clientes, que ni me dirigían la palabra. Ir por las grandes avenidas de la ciudad con el GPS puesto para no despistarme. Había en NY mucho taxista hispano, e indios (de la India y de los de Estados Unidos). Éramos una gran familia los conductores inmigrantes. Gente estupenda. Qué bien me lo pasaba. Madrid también me gusta mucho, no se crea. Es una gran ciudad en la que nadie te pregunta de dónde eres, porque al final todos somos de fuera, aunque nos sintamos de dentro. Me gusta. He llevado una vida entretenida. ¿Le digo una cosa? También estuve un tiempo trabajando en la zona del Amazonas, y llegué a comer serpiente. Sabe a pescado…»