Al sur del Manzanares

Kubik Fabrik
Kubik Fabrik

En los barrios obreros madrileños de la ribera sur del Manzanares, al otro lado de la multimillonaria y faraónica remodelación de la M-30 propulsada por Gallardón, el alcalde cuya única ambición es ser presidente del Gobierno sea como sea y al precio que sea, están surgiendo interesantes iniciativas ciudadanas, en muchas ocasiones sin apenas ayudas oficiales. Por encima del decorado oficial del río nacen tramoyas ciudadanas con espíritu colectivo y libertario, para animar el ocio y la cultura en la sociedad red, en la que el germen creador ya no se circunscribe al centro de las ciudades y surge en cualquier periferia. He conocido dos, bien interesantes y recientes. Una está en Carabanchel y se llama Caldero de Cobre: una sala de música, teatro y talleres. La segunda está en el vecino barrio de Usera y lleva el nombre de Kubik Fabrik, una fábrica de creación. Algo se está moviendo con el empeño de muchas gentes que arriesgan dineros y sueños.

Al-Mulk

Medina Azahara
Medina Azahara

En las ruinas de la arrasada ciudad medieval palaciega árabe de Medina Azahara, levantada en el siglo X al lado de Córdoba, se han hallado numerosos restos de cerámica que presentan una inscripción: «Al-Mulk» (el poder), que pueden verse en su museo anexo. No he buscado demasiadas interpretaciones del porqué de esa leyenda, pero llama la atención la abundancia de estos restos: los especialistas dicen que es uno de los 99 nombres que puede adoptar Alá. A mí, sin base alguna, me da por pensar que quizá tenga que ver con la reafirmación y la proclamación de la soberanía del califato omeya de Córdoba, el reino que deslumbró a Occidente. Sabe Dios. Los omeyas que fundaron este próspero estado hispanoárabe, cabeza de Al Andalus, procedían de Damasco, la capital de lo que hoy es Siria, en la que en la actualidad el poder encarnado por Bachar el Asad se resiste a decir adiós y prefiere hacer saltar por los aires las frágiles vidas de cerámica de sus conciudadan@s que piden democracia y libertad. Ojalá que fuera él quien se marchara al museo, pero al museo de los horrores, junto con el resto de déspotas que han gobernado en los estados de la cuenca del Mediterráneo.

Cabaré sarcástico

Cartel de "Shitz"
Cartel de "Shitz"

Es hermoso que la parte más vistosa de la nueva sede de Casa Sefarad Israel en Madrid sea un frondoso jardín, que da a la parte de atrás del antiguo palacio parte del cual alberga las dependencias de esta institución destinada a tender puentes entre la España actual y la España que se fue hace quinientos años como consecuencia de la expulsión de los judíos. El jardín de esta sede, en pleno Barrio de los Austrias, que los Reyes y el presidente de Israel inauguraron de forma oficial hace apenas un mes, se puso de largo este sábado por la noche con la interpretación, dentro del programa de La Noche de los Teatros, de un anticipo de la obra Shitz, un cabaré sarcástico del autor israelí Hanoch Levin -la primera obra de este dramaturgo que se va a representar en español, gracias a los buenos oficios de Óscar Huéscar Producciones Teatrales-. Los asistentes nos reímos a mandíbula batiente con las irónicas reflexiones que hicieron sobre las tablas los cuatro actores de la función (Lola Dorado, Alfonso Vallejo, Marta Malone y Jimmy Barnatán), acerca de temas universales: el amor, el sexo, la guerra, la muerte… «Perdimos la bella Sión / ¡Perdimos también España, nido de consolación!», rezan unos antiguos versos sefarditas que me vinieron a la memoria y que vuelven para quedarse y prenderse entre el follaje de este nuevo espacio de la ciudad de Madrid dedicado a la cultura y al diálogo.