Tulipanes espectrales

Tulipanes
Tulipanes

«En la tele del Metro de Madrid que me llevaba al trabajo decían el otro día que para descansar bien por la noche no hay que consumir productos excitantes en los momentos previos, no hacer ejercicio antes de dormir e irse a la cama con la mente limpia. Yo, doctora, que soy fiel seguidor de todos los consejos de salud por mi naturaleza hiponcondriaca, sigo al dedillo estas recomendaciones. Pero no por ello en estos tiempos de crisis brutal dejo de tener pesadillas sobre el presente y el futuro, que quiebran mi ser, de natural optimista. Esta pasada noche soñé que dormía en una especie de vitrina de cristal, a ras de suelo, desde la que veía un campo de tulipanes entre cuyos colores sobresalían unos seres espectrales, y me desperté sobresaltado, porque aquello parecía un camposanto. Me pregunto, doctora, si todos los especuladores que están haciendo caja con los jirones del euro, que seguro que consumirán todo tipo de productos excitantes, harán ejercicios compulsivos antes de irse a la piltra y tendrán la mente sucia pensando en un chorro de dinero que les cae sin cesar con sus siniestros juegos malabares, que están arruinando a sociedades enteras, dormirá a pierna suelta y roncando sin parar. Y no hace falta ser un genio, doctora, para temer que sí que lo harán.»

Dormidin@s

Vieja radio
Vieja radio

«Doctora, doctora, esta mañana he escuchado en la radio un anuncio muy raro. En principio pensé que había escuchado mal, y también atribuí mi percepción primera a la emoción que me embarga por la celebración hoy de la boda ducal. Pero no. Lo había escuchado bien. Resulta que en la radio anuncian un producto para dormir bien, que se llama Dormidina o algo así, y en el anuncio meten la voz de alguien que lo toma para poder descansar porque lo pasa muy mal con la presión que tiene que afrontar cuando aborda «recortes de personal» (sic). Me ha dado un escalofrío escuchar esto el mismo día que se han conocido los últimos datos de paro. Y me ha dado un escalofrío aun mayor cuando pienso en todas las víctimas de los recortes, los ajustes o como quiera usted llamarlos, doctora. Vivimos en una situación en la que algunos no tienen ni un céntimo para comprar dormidina y poder descansar, porque viven en una pesadilla permanente. Y otr@s, tan panchos, roncando, tomando dormidina o sin tomarla, que ni siquiera el ruido permanente de la motosierra y las tijeras de podar les quita el sueño.»

Un fragmento

Paul Auster
Paul Auster

Un fragmento de una novela de Paul Auster que estoy leyendo estos días, The Book of Illusions, que creo que se ajusta muy bien al padecimiento que están atravesando muchas personas en estos tiempos inciertos de crisis global: «He is still there before our eyes, but the other characters in the film are blind to his presence. He jumps up and down, he flaps his arms, he takes off his clothes on a crowded street corner, but no one notices. When he shouts in people’s faces, his voice goes unheard. He is a specter made of flesh and blood, a man who is no longer a man. He still lives in the world, and yet the world has no room for him anymore. He has been murdered, but no one has had the courtesy or the thoughtfulness to kill him. He has simply been erased.» // «Él está todavía allí, ante nuestros propios ojos, pero otros personajes en la película son ciegos ante su presencia. Salta arriba y abajo, bate sus brazos, se quita la ropa en una esquina llena de gente, pero nadie se da cuenta. Cuando grita a la cara de la gente, nadie le oye. Es un espectro hecho de carne y sangre, un hombre que jamás volverá a ser un hombre. Todavía vive en el mundo, pero el mundo no tiene sitio para él. Él ha sido asesinado, pero nadie ha tenido la cortesía o la prudencia de matarlo. Él, sencillamente, ha sido borrado.»