Un fragmento

Paul Auster
Paul Auster

Un fragmento de una novela de Paul Auster que estoy leyendo estos días, The Book of Illusions, que creo que se ajusta muy bien al padecimiento que están atravesando muchas personas en estos tiempos inciertos de crisis global: «He is still there before our eyes, but the other characters in the film are blind to his presence. He jumps up and down, he flaps his arms, he takes off his clothes on a crowded street corner, but no one notices. When he shouts in people’s faces, his voice goes unheard. He is a specter made of flesh and blood, a man who is no longer a man. He still lives in the world, and yet the world has no room for him anymore. He has been murdered, but no one has had the courtesy or the thoughtfulness to kill him. He has simply been erased.» // «Él está todavía allí, ante nuestros propios ojos, pero otros personajes en la película son ciegos ante su presencia. Salta arriba y abajo, bate sus brazos, se quita la ropa en una esquina llena de gente, pero nadie se da cuenta. Cuando grita a la cara de la gente, nadie le oye. Es un espectro hecho de carne y sangre, un hombre que jamás volverá a ser un hombre. Todavía vive en el mundo, pero el mundo no tiene sitio para él. Él ha sido asesinado, pero nadie ha tenido la cortesía o la prudencia de matarlo. Él, sencillamente, ha sido borrado.»

Un relato

Lluvia
Lluvia

Si “en el principio era el verbo y el verbo era Dios”, debe de querer decir que la fuente de todo está en un relato, real o imaginado. El poder de las palabras que cambian nuestras vidas, la historia de un hombre que existió, o no, resucitado, o no, hace dos mil años, que transformó la historia del mundo, y al que muchos hoy siguen adorando a través de los relatos bíblicos. La historia de cualquier hombre, con sus sueños realizados y frustraciones por lo que nunca se atreven a realizar. Hay un personaje de la última novela de Paul Auster, Sunset Park, que desea “escribir un ensayo sobre las cosas que no ocurren, las vidas que no se han vivido, las guerras que no se han librado, los mundos en la sombra que corren paralelos al mundo que tomamos por real, lo que no se ha dicho y no se ha hecho, lo que no se recuerda”. Frustraciones eternas y frustraciones más terrenales, como ésta: ¿por qué (casi) siempre diluvia en Semana Santa?, ¿es el dios de los cristianos el dios de la lluvia? Este sí que es un misterio por resolver.

Carta a Paul Auster

Paul Auster
Paul Auster

«Estimado Paul Auster. Sus libros siempre me hacen pensar en los complejos vericuetos de la identidad humana, que usted con tanta maestría describe, y desde planos tan distintos. Creo recordar que es en su libro semibiográfico El Palacio de la Luna donde uno de los personajes habla de que en alguna parte, en algún lado, vive un tipo igual que él, o que yo, o que usted, que posiblemente se llame igual que usted, o que yo, y tenga el mismo rostro y quizá piense lo mismo. O piense totalmente distinto pese a ser en apariencia tan iguales. Un amigo me contó hace mucho, cuando éramos adolescentes, en la edad del dolor, la siguiente pesadilla: perseguía, entre brumas, a un individuo de aspecto fantasmagórico y enmascarado, por los pasillos en penumbra del colegio donde estudiaba; le atrapaba, caían rodando al suelo y mi amigo le acababa golpeando la cabeza con un melón, o una sandía; qué extraño desenlace. Al quitarle la máscara, descubrió que el tipo fantasmagórico, desvanecido, tenía su misma cara. Nuestro principal enemigo está en nuestro interior.»