Campaña de imagen

Pepino Franco
Pepino Franco

Habrá una campaña de defensa de la imagen del pepino y del resto de hortalizas de la piel de toro, injustamente vituperadas por Merkel & Co. Se trata de lavar ante la opinión pública la imagen de la huerta hispana, en cuya historia, ¡ay!, no siempre ha habido pepinos sin bacterias. Hubo un pepino muy venenoso, apellidado Franco, que amargó el sabor de boca de muchos compatriotas durante cuarenta años de una ensalada interminable y muy estomagante. Y sobre la figura de ese tal Pepino Franco llevamos -unos sufriendo, otros disfrutando- una larga campaña de imagen, larguísima, que se comprueba con solo echar un vistazo a los numerosos tomos revisionistas sobre aquellos tenebrosos años que se pueden encontrar en cualquier librería y que han tenido su corolario en un magno diccionario pagado con fondos públicos. Que si aquello no era una dictadura, sino un régimen autoritario, bla, bla, bla. Lo preocupante es que esta infección haya penetrado en una institución a la que se le presume tanta seriedad como la Real Academia de la Historia, que por cierto está en la madrileña calle de las Huertas. Huertas de pepinos, se entiende.

Defensa del pepino

Gazpacho
Gazpacho

«Agente, pasaba por esta flamante Comisaría de barrio que inauguró Pérez Rubalcaba y se me ha ocurrido entrar para poner una denuncia que va a dar que hablar. Quiero que detengan a Angela Merkel, creo que se escribe así, que es algo así como la jefa de Alemania. ¿Por qué? Porque nos tiene manía. Primero insinuó que trabajábamos poco y que los europeos del sur teníamos muchas vacaciones. Ahora carga contra nuestros pepinos, que yo a estas alturas del año ingiero en grandes cantidades: todos los días mi gazpachito y mi ensalada de tomate, no sin mi pepino. La lía contra nuestros pepinos y nuestros productos hortofrutícolas y ha desatado la histeria del cierre de fronteras a nuestros productos sin haber probado que la intoxicación de sus paisanos tenga que ver con el pepino. Así que les ruego, agente, que la enchironen para que responda del complot contra nuestro país. Al final, como suele decir una compañera de trabajo, aquí lo que ocurre es que hay una gran conspiración para que España no sea una potencia mundial. Lo próximo será decir que la siesta también mata.»