Algo va mal

¿Futuro?
¿Futuro?

«Algo va mal, agente, y como no tengo clara la responsabilidad ni la identidad del culpable, pues hete aquí que vengo a interponer una denuncia contra todo dios, urbi et orbe. Denuncia contra los que lo envuelven todo en plástico, que estoy harto de bajar todos los días un bolsón de basura lleno de lo susodicho al reciclado que supera con creces los residuos orgánicos: toda una metáfora contemporánea. Denuncia contra los que no hacen nada para evitar que nuestra Europa unida, patrimonio democrático de la humanidad como dijo Lula, haga aguas. Denuncia contra quienes ensucian los mares y producen que los peces que tanto me gustan cada vez estén más llenos de mierda que luego se mete un@ pal cuerpo. Denuncia contra las empresas que no tienen reparos en producir en países que no tienen un mínimo respeto por los derechos humanos y cuyos productos también lo inundan todo. Denuncia contra quienes favorecen en España un sistema dual de educación; al loro con la futura sociedad que se avecina. Denuncia contra lo que hizo que en este país no haya un sentido de lo colectivo para tantas cosas. Denuncia contra quienes llenan de humo el aire de mi ciudad. Denuncia contra quienes con sus decisiones están recortando el futuro. No espero respuestas, agente, tan loco no estoy; me limito a gritar mis denuncias y, escuche, qué a gusto me he quedado.»

Kleenex Generation

Rubén Blades
Rubén Blades

«No salgo de la consulta, doctora, y me va a tener que hacer usted una habitación junto a su despacho, para estos cada vez más frecuentes encuentros. Hay una cosa que me atormenta. Vivimos en una sociedad tan llena de envoltorios que no es de extrañar la cantidad de residuos que generamos. Todo es plástico y más plástico, como cantaba Rubén Blades en aquella canción tan pegadiza de fondo y de forma. Que te compras unas magdalenas, pues vienen cada una envuelta en plástico. Que te molan los plátanos de Canarias, pues toma plástico y bandeja. Todo para tirarlo todo en cuanto se consume. Plástico y más plástico. Todo de usar y tirar. Todo desechable. Kleenex Generation. Lo peor son las gentes que convierten en plástico los afectos y también los usan y los tiran; esos son los seres más despreciables, mucho más despreciables que el plástico que lo envuelve todo y que tarda tanto tiempo en reciclarse. ¿Cómo podíamos vivir antes sin él? Temo, doctora, que una buena mañana salga del portal y me recubra una capa de plástico: ¡vivan la asepsia y la profilaxis!»