Nubarrones

Nubes de lluvia
Nubes de lluvia

Ganó la derecha conservadora española, poniendo al frente de la gestión contra la crisis a los herederos de las políticas que están en el origen de este embrollo. Al nuevo Gobierno, que deberá ser el de todos los españoles, incluidos los millones que no les hemos votado, hay que exigirle que se conduzca con mesura. Porque si el poder es una sustancia que siempre puede emborrachar, el poder ejercido a través de una mayoría absolutísima corre el riesgo de ser un potente alucinógeno. Y una vez que caiga el velo de las medidas que Rajoy no ha querido descorrer en la campaña, habrá que comprobar su impacto y el precio social que entrañarán, porque sería absolutamente injusto que la crisis económica deviniera en una crisis social. Enfrente tendrá una oposición socialista que sin duda ejercerá su papel con responsabilidad, justo la que no han tenido los conservadores en todos estos años. Al PSOE le aguarda ahora la tarea de reformular sus políticas en un congreso y de consolidar su alternativa socialdemócrata frente al poder neoconservador existente. Aún recuerdo primera la victoria socialista de 2004, un olor a primavera a pesar de caer en marzo. Esta victoria conservadora, en el crudo otoño, para mí, solo huele a frío y a humedad; desde mi ventana solo atisbo nubarrones.

Inside Vote

Inside Job
Inside Job

En estos tiempos de crisis mundial hay una descripción de lo que ha ocurrido que también es una máxima que se ha venido aplicando en estos años: los beneficios se privatizan, las pérdidas se socializan. La industria financiera se volvió loca en Estados Unidos, al calor de la absoluta desregulación del sistema según parámetros neoconservadores gestados en la administración Reagan, y dejó de prestar servicios al resto de la economía para convertirse en un fin en sí misma y para enriquecerse a toda costa, repartiendo millonarios dividendos entre sus miembros. Fueron los tiempos en los que a unos pocos se les ocurrieron alambicadas y complejísimas formas de hacer negocio con las hipotecas y los ahorros de la mayoría, hasta que la burbuja reventó con desastrosas consecuencias sociales para Norteamérica y para el resto del mundo, España incluida (en nuestro país, con el agravante de la burbuja ladrillera). De todo esto se habla en el conocido documental Inside Job (Charles Ferguson, 2010), que en esta jornada de reflexión merece un pase en la tele de cada cual y podría pasar a llamarse Inside Vote. Porque el modelo económico que reventó en 2008 en Estados Unidos no surgió por generación espontánea: se produjo al amparo de políticas neoconservadoras que en nuestro país, mañana llamado a las urnas, tienen seguidores con nombre y apellidos. El pato de la crisis en España no lo pueden pagar ni el Estado del Bienestar, ni los servicios públicos, ni las gentes que menos tienen. Para que las pérdidas no se socialicen, porque no todos los partidos ven igual quién ha de pagar el pato y cuáles son las recetas para remediar la situación.

Pescadillas de enroscar

De Cospedal
De Cospedal

Las pescadillas de enroscar, esas que se muerden la cola, se pasan por harina y se fríen, eran un plato clásico en las cenas de mi infancia, cuando Europa estaba tan lejos. De cuando yo era un niño y Europa era un sueño lejano al que había parientes y conocidos de mis padres que habían emigrado para buscarse la vida lejos de la España franquista, a Alemania, a Inglaterra, a Suiza. Las pescadillas de enroscar fueron perdiendo peso, conforme yo crecía, en las cenas, que a cambio se enriquecieron con platos más internacionales, al tiempo que España se reencontraba con Europa y entraba en ella. Hoy Europa es un plato enfermo. La están devorando desde dentro y desde fuera. Los especuladores sacan provecho a cuenta de su deuda pública y Europa aplica más y más ajustes, sin llevar a cabo políticas de reactivación, con lo que la pescadilla que se muerde la cola está a punto de autoengullirse y desaparecer del plato.

PD.- El PP dice que devolverá la confianza a los inversores en España. A mí solo me infuden más y más desconfianza. Qué preocupantes son las trazas del Advenimiento Marianil si finalmente se perpetra. Vaticinó ayer De Cospedal que para después del 20-N España va a tener la calle «llena de manifestaciones» cuando Rajoy «diga lo que hay que hacer». Y ¿qué es lo que quiere hacer? ¿No les parece una desvergüenza no desvelar su verdadero programa a los ciudadan@s antes de que vayan a las urnas? Salieron del gobierno mintiendo y pretenden volver no diciendo la verdad sobre sus intenciones y su programa. Mal final y, si es así, peor comienzo.