Ganas de pecar

JMJ
JMJ

«Con la caló sofocante y esta explosión de beatería en el foro, me han entrado unas ganas locas de pecar, doctora. Mi cuerpo pide guerra. Me acerqué a la farmacia del Atanasio, el que tantas veces me denegó látex cuando yo era más joven. Qué demonio. Estos días el Atanasio ha puesto unos grandes mostradores con todo tipo de productos preserváticos aprovechando el tirón de la JMJ, pero, vaya por Dios, se le han agotado todas provisiones. Su mujer andaba loca haciendo llamadas a Durex para conseguir cajas de donde sea. A la salida de casa de camino a su consulta escupí en la calle, meé contra un árbol, robé unas peras de un AhorraMas y me fui sin pagar el café con porras de un bar. Deseé a la vecina del quinto, envidié al tontaina del primero que tiene un megacarro, maldije a todos los que son más altos y más listos que yo … Nada que no forme parte del ADN del ser humano desde el origen de los tiempos y del invento de los dioses. Me iba a meter para el cuerpo unos gintonics, pero he decidido invertir ese dinero en ayuda para Somalia. He entrado en la web de El Corte Inglés, que se está haciendo de oro vendiendo merchandising de la Jornada Mundial de la Juventud [Católica], porque estaba convencido de que había un enlace para donar para el Cuerno de África, pero no lo hay, vaya por Dios. Me consolé luego viendo en uno de los restaurantes favoritos de mi barrio a un numeroso grupo de peregrinas católicas guiris trasegando sin parar jarras de sangría con cargo a los vales de manutención que les dan en su kit mochilero: debían de estar buscando al dios entre los vapores del vino. Bueno, qué más da, los de esas muchachas y los míos son pecadillos veniales al lado de los que cometen otr@s. Ahora me he tranquilizado porque me he dado una ducha fría y he reposado la cabeza antes de venir a su consulta. Pero lo que más me inquieta de todo esto, doctora, es que esta masiva presencia católica y catódica no sea el prólogo de otro advenimiento popular marianil que, ay, Dios no quiera. No perdamos la fe.»

Canguro (¿Campsguro?)

Canguro
Canguro

El origen de la palabra «canguro» es incierto. Hay una leyenda que cuenta que el explorador británico James Cook llegó a la costa australiana allá a finales del siglo XVIII y se encontró con este extraño ser brincador. Le preguntó a un lugareño por el nombre de aquel animal inédito a sus ojos occidentales. El lugareño le contestó, en su idioma salvaje, «gangurro», y Cook escribió «kangaroo». Sostiene esta leyenda que «gangurro» no era en realidad el nombre del animal, sino la frase aborigen «no le entiendo», «no sé lo que me está preguntando». Pero ahí quedó la cosa. Si Cook llegara hoy a la costa valenciana, todavía a comienzos del sigo XXI, se encontraría con un tipo llamado ¿Campsguro? que no paraba de dar saltos, embutido en cómodos trajes hechos a medida para que las costuras no dificultaran sus alocados movimientos. Entendérsele no es que se le entienda demasiado, aunque entre su progenie gurteliana se entienden bastante bien entre ellos. Fuera como fuera, este canguro levantino acaba de dar un salto hacia atrás tras su último número de ayer, y sin duda la democracia ha dado un salto hacia adelante. El circo de la Gürtel seguirá brindando alegres espectáculos.

Tiempo al tiempo

Partido Republicano
Republicano

Hay carteles firmados por la Comunidad de Madrid por las estaciones del Metro de la capital en los que el Gobierno del PP se ufana de que la región es de las comunidades españolas donde menos impuestos se pagan. Algo así. Los han puesto coincidiendo con la campaña de la Declaración de la Renta. Aquí pagamos poco, oiga, es el mensaje de fondo republicano que propalan las huestes de Esperanza Aguirre, porque también los conservadores de USA son enemigos de los impuestos y por extensión de todo lo público, que para eso sirven precisamente los impuestos. Aquí lo público en la CAM de momento se mantiene, aunque va mermando. Llegará un día en el que la Comunidad de Madrid regida por el sempiterno Pop Party se transforme en una Sociedad Anónima, ya lo verán, y al anuncio de hoy se le dará la vuelta mañana: ahora paga por todo aquello que te hemos dejado de dar, y a las empresas que a nosotros nos interesan. ¡Ah!, ¿que no tienes dinero suficiente para tener una sanidad o una educación en condiciones?, pues qué mala suerte. Tiempo al tiempo.