Dos apuntes: cambio e indulgencia

Change
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«Estaba pensando, doctora, en que el cambio de los usos y costumbres que no nos gustan comienza en lo cotidiano. No me valen quienes proclaman una cosa desde los altares y hacen otra distinta de puertas hacia adentro, en su casa. El cambio de patrones y modelos retrógrados no se puede solo predicar en los discursos, hay que llevarlo a la práctica, lo primero, con la gente que te rodea, que nos rodea. Solo a partir de ahí se puede seguir construyendo una nueva sociedad más justa y avanzada. Lo demás es impostura, hipocresía y cinismo. Creo también, doctora, que no se puede ser tan duro e intransigente con la gente, usted que trata el alma humana lo sabe mejor que nadie. Me tiene que perdonar que a veces me crea estúpidamente yo el doctor, pero tantas horas de conversación con usted empiezan a surtir efecto. A mí siempre me mueve un sentido de indulgencia con la gente: todos decimos, escribimos y hacemos chorradas, porque la naturaleza del ser humano tiende a patinar; no somos robots programados para hacerlo todo perfectamente. El que se crea perfecto es el más imperfecto de los seres, doctora.»

Nuestro Thanksgiving

El País
El País

Treinta años más tarde, la de hoy es sin duda una jornada de acción de gracias hacia todos aquell@s que frustraron la charlotada del intento de golpe de estado del 23-F de 1981, que buscaba el fin de nuestra incipiente democracia en aquel entonces. Yo tenía doce años, pero conservo varios recuerdos nítidos de aquella tarde y de aquella noche: los nervios de mi madre cuando irrumpió en el comedor donde merendábamos mi hermano mediano y yo a las seis y pico de la tarde, la noche movida que siguió luego -en la que, misteriosamente, nos dejaron acostarnos más tarde que de costumbre-, la jornada de cole del 24-F, con los profesores comentando lo que había ocurrido y el titular de un periódico que llevaba alguno de ellos y que se convirtió en referente de la defensa de la democracia, y que desde entonces tuve claro que sería mi periódico: “El País, con la Constitución”.  A todos quienes defendieron la democracia y la libertad, a los conocidos, pero a la legión de desconocidos que lo hizo posible, gracias por haber salvaguardado la Constitución. Desde entonces, con todos sus problemas, nuestro país ha recorrido treinta años de avance y progreso.