La barra de pan

Panes
Panes

No puedo salir a la calle sin desayunar, porque siento que me falta algo. El desayuno es la comida más importante del día, así que no puedo entender a la gente que amanece, salta de la cama, da un trago de agua al grifo y sale a la calle a encarar la jornada, sin más ni más. Sí, yo no puedo salir a la calle sin haber escuchado antes en mi casa las radios, visto alguna tele y sin comprarme el periódico, mi periódico, de camino a la boca del Metro que me engulle día a día para llevarme al trabajo. Desde hace muchos años viene siendo así, en los diferentes lugares en los que he trabajado hasta el momento. Al menú matinal se une también desde hace menos tiempo el repaso a algún medio digital. Hace muchos años ya, sí: creo que desde que tengo 18 años compro a diario mi periódico (he dejado una pasta a la empresa editora si echo cuentas). Sin estos nutrientes informativos matinales no me oriento bien en el mundo. Ya dice mi mujer que en esta casa el periódico es como la barra de pan.

PD: A la barra de pan tradicional de Madrid se le llama pistola, una denominación que no se emplea en otras partes de España. El caso es que hay periódicos que escupen balas. Y empresas editoras-panificadoras que juegan con fuego.

Mejor sugerir que ver

Fernando Fernán Gómez
Fernán Gómez

Qué buena idea la de recordar la infausta fecha del 18 de julio de 1936, que dio comienzo a la Guerra Civil, con la puesta en escena / puesta en antena de una obra clásica de Fernando Fernán Gómez, Las bicicletas son para el verano. Lo hizo la SER ayer por la tarde en una edición especial de su magazine La Ventana. Durante hora y media de teatro en el aire, de teatro a través de las ondas, de representación que no se ve, pero que se sugiere, se narró a través de voces que cobran rostro el impacto de la contienda en la hasta entonces apacible vida de una familia madrileña de clase media que se ve abocada a un pavoroso conflicto que anegó en sombras la vida de España durante cuarenta años. Un emocionante radioteatro para describir la España de finales de los años 30, que saltó por los aires con la sublevación fascista contra el Gobierno legítimo y el triunfo del bando franquista y de la dictadura posterior (“No ha llegado la paz, ha llegado la victoria”, afirma uno de los protagonistas en una sentencia lapidaria al finalizar la pieza). Teatro en las ondas caído en desuso desde los 70, cuando empezó a imponerse la supremacía de lo visual; teatro que sugiere y que, aunque no se vea, fragua en la mente una catarata de imágenes sobre el ayer en blanco y negro de España.

Será de ellos

Televisión
Televisión

«Antes, doctora, solíamos decir, cuando la tele no se veía bien o la radio veía alterada su emisión, “será de ellos”, en referencia a que el problema no estaba en el cacharro en sí, sino en la emisión de original, en ellos, en la emisora, en circunstancias exógenas ajenas por completo al aparato y a nuestro salón de estar. Las gentes que vamos teniendo una edad incluso lo seguimos diciendo a estas alturas: “Será de ellos”. Se llegaba a esa conclusión tras examinar el aparato, darle unos manotazos y comprobar, con este simple procedimiento científico, que la tele o la radio funcionaban correctamente, con lo que el problema estaba en “ellos”, en el origen de la señal audiovisual. A veces en la vida siempre pensamos que las averías son también cosa de ellos, de entes alejados e inasibles, como si no tuviéramos responsabilidad alguna sobre nuestro día a día cotidiano. Y hay cosas que sí, doctora, que son de ellos, que son averías causadas desde fuera, por otros, por ellos, pero otras muchas veces la reparación de lo que hay está al alcance de nuestras manos.»