Fenómenos paranormales

Pau Donés
Pau Donés

Los indígenas de la piel de toro en particular y los humanos en general siempre hemos padecido una relación conflictiva con la realidad difusa que nos rodea, presente y ausente a la vez. En tiempos inquisitoriales se llegaba a condenar a los herejes en ausencia, y el castigo lo recibían efigies de los reos a falta de carne mortal sobre la que ensañarse. El tiempo ha pasado, pero esa relación conflictiva sigue sucediendo. Vean lo del premio literario otorgado a un etarra huido, un premio en ausencia (el Sarri, Sarri de la canción de Kortatu que bailaban los punkis radicales de mi barrio años ha). Y la epidemia se ha contagiado: acaban de darle un Nobel a un investigador que se presuponía vivo, pero que en realidad se acababa de mudar al otro barrio. Fíjense que ahora hay un candidato que aspira a gobernar la realidad española sin decir ni mu sobre sus verdaderas intenciones y cuya doctrina principal es el «depende» (le preguntan: ¿bajará las pensiones?, ¿recortará el gasto social?, ¿erradicará el cangrejo americano de los ríos patrios?, y él contesta, «uff, pues qué lío, depende, depende, depende…»). «Depende» fue el título de una pegadiza canción que cosechó un gran éxito estos años de atrás; a mí no me gustaba, pero eran legión sus seguidores.

Ciencia aflicción

Derecha
Derecha

La agenda se carga de política: no en vano hay elecciones dentro de nada para elegir a los responsables de gestionar el espacio público más cercano a las personas. Hoy toca hablar del estilo de hacer oposición de la gente que dirige a la derecha de este país. Su estilo bronco, soberbio, altanero, que desprecia al contrario, convenientemente amplificado por cavernarias terminales mediáticas… Una derecha que durante todos estos años de gobierno del PSOE ha construido su oposición sobre falsedades: desde el 11-M a la lucha antiterrorista (hoy volverán a jalear este asunto en las calles de Madrid, a pesar de que, como recuerda hoy algún periódico, «nunca ETA tuvo tan pocos comandos y sufrió tantas detenciones de su cúpula como en esta era socialista»), por citar dos ejemplos. Su amenaza de un «se rompe España» que nunca se ha producido. Su oposición a los avances sociales que se han conquistado. El emporcamiento del espacio público con sus numerosos casos de corrupción, que plagan sus listas electorales para el 22-M. Su negativa a apoyar al Ejecutivo en el combate contra la crisis, con el pretexto de «cuanto peor, mejor». Su falta de un talante constructivo, tan necesario en democracia: ¿qué proponen?, ¿qué ofrecen? El gustirrinín que les dan los malos datos económicos, que apenas disimulan con tal de que les lleven al poder. Sus maneras, que causan asombro en otros países europeos. Su alianza con los sectores más retrógrados de este país. Su agenda oculta, que desvelan cuando se despistan (lo penúltimo, el copago sanitario y educativo; lo último, la segregación educativa), y que comenzarán a aplicar en cuanto lleguen al poder central, como hizo Cameron en el Reino Unido. Sus argumentos casi que de ciencia ficción, aunque por el daño a la convivencia que producen, habría que hablar de ciencia aflicción.

Sin duda, es Carnaval

El Bigotes
El Bigotes

Sin duda, es Domingo de Carnaval. Informaciones de hoy en la prensa seria: «El presidente de la Generalitat Valenciana,  Francisco Camps, firmó ayer el manifiesto aprobado por el PP contra la corrupción política y a favor de la transparencia en las administraciones públicas, en el que los populares se comprometen a trabajar para recuperar el prestigio de las instituciones con una acción política y ejemplar que impulse la limpieza y el respeto a las reglas de nuestro Estado de derecho en todos los ámbitos de la vida pública. Francisco Camps, imputado por cohecho por aceptar regalos de la trama Gürtel, firmó el manifiesto entre los aplausos de sus compañeros de partido, incluido Mariano Rajoy que, según los diarios, el día anterior se había mostrado frío en su saludo al presidente valenciano, ratificado por el PP como candidato a la reelección.» Sin palabras, sin vergüenza…