¿Pero lo público no es siempre un estorbo?

Bankia
Bankia

Estos furiosos neoconservadores españoles que gobiernan lo público a su pesar, porque no creen en ello, que desprecian los servicios comunes, tiran ahora de iniciativas nacionalizadoras para que Bankia no caiga. ¿Pero lo público no les estorbaba siempre? Pues parece que no: con la misma mano que arrebañan diez mil millones de euros de la sanidad y la educación públicas, se aprestan a soltar una gallina pública igual de multimillonaria para que la exentidad del excolega Rodrigo Rato no se vaya por el sumidero de la crisis. El mismo celo público podrían emplear para ayudar, por ejemplo, a las centenares de miles de personas sometidas a hipotecas leoninas dadas por las entidades bancarias, con simpatía sin límite, a lo largo de todos estos años de burbuja inmobiliaria. O para que los inmigrantes sin papeles no se queden sin cobertura sanitaria. O para tanta gente que lo está pasando tan mal y que lo va a pasar peor con el apego a la motosierra de este Gobierno.

El búnker

Búnker
Búnker

Por fin ya es viernes, Día de Gloria Carnicera desde el Advenimiento del Pop Power. El Consejo de Ministros decidirá hoy encargar al CSIC la búsqueda de la más profunda sima que se encuentre en el territorio patrio, a fin de albergar en ella un búnker para ellos y ellas. Un territorio blindado y a salvo de cualquier mal, desde el que emitir todos los males sobre el resto de los seres que pueblan la piel de toro, en forma de recortes y hachazos despiadados. Un búnker que no pueda penetrar los efectos y las consecuencias de sus locas decisiones (locas no, de derecha derecha), en pos de esta nueva sociedad desvertebrada y angustiada que promueven. En el búnker, a pesar de que se vaya a construir en las profundidades de la tierra, viven en la luna y se han vuelto un poco bastante lunáticos, y eso que apenas llevan cuatro meses en el poder. Ya veremos, o verán los que sigan aquí, cuando lleven varios años.

Una sociedad dual

ADN
ADN

Los recortes brutales en educación, sanidad y servicios públicos decretados por la mayoría absolutísima del PP no están animados por un espíritu reformista. No son el cambio, son el cambiazo. No son reformas del modelo existente, sino pasos hacia otro paradigma: responden a una ideología concreta, neoconservadora y muy de derechas, que mina el ya de por sí escaso sentido de lo colectivo que tenemos en este país y consagra el individualismo más atroz. Es el refrendo, desde el poder, al «que cada cual se saque las castañas del fuego» tan enraizado en nuestro ADN, a que cada cual se busque la vida y que el que tenga pocos recursos quede sumido de por vida en el agujero. Ese es el modelo de sociedad que promueve la derecha española, con decisiones tan atroces como retirar la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles. Y si la única solución para salir de la crisis son estos tijeretazos tan feroces y el establecimiento de una sociedad dual en la que los ricos y poderosos van a ser todavía más ricos y poderosos, y los más desfavorecidos van a quedar todavía más hundidos en el fango sin una mano que desde lo público preserve los equilibrios y les eche un cable, a mí eso no me va. Que paren el tren, que me quiero bajar. Y si no lo paran, unámonos quienes pensamos distinto y hagámoslo parar y transitar por otras vías antes de que nos arrolle. Este domingo hay convocadas manifestaciones en varias ciudades de España contra los tijeretazos.