Desagües abiertos

Moscas
Moscas

Este gobierno tan conservador, tan de derechas, que rige nuestros destinos no deja de dar sorpresas día tras día. La última proviene de mano de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2012, con las medidas de amnistía fiscal para quienes han estado evadiendo capital por la patilla. Mientras se sube impuestos al común de los mortales y se recortan todas las partidas sociales, Mariano I decide hacerle un regalito fiscal a los defraudadores, pobres, que sufren mucho. Si usted o yo tenemos la mala suerte de quedarnos sin trabajo, nos veremos en la calle con una mano delante y otra detrás, con una indemnización miserable gracias a la última reforma laboral, con las ayudas sociales menguadas, la atención sanitaria y educativa por los suelos y quizá desahuciados de nuestros hipotecados hogares sin remedio. Pero, eso sí, los grandes defraudadores podrán seguir comiendo langosta con vino del Rhin, que este Gobierno no solo no les va a perseguir, sino que les premia. Gracias, presidente, por abrir los desagües para que siga fluyendo la mierda de los colegas. Las moscas están de enhorabuena.

De Tricky Dick a Marianillo Tramposillo

Lennon
Lennon

El expresidente estadounidense Richard Nixon se ganó el apodo Tricky Dick (Ricardito el Tramposo) por sus jugarretas políticas diversas. El mote gozó de mucha popularidad y se incorporó incluso a canciones tan populares del universo pop como el Gimme Some Truth, de John Lennon. Esto de las trampillas, de no decir la verdad, se ha establecido también en el mundo político patrio. El PP se fue del poder en 2004 con mentiras, ha llegado de nuevo a La Moncloa sin decir la verdad sobre sus intenciones (Mariano I siempre negó cuando estaba en la oposición que fuera a subir impuestos) y acaba de empezar a aplicar los recortes que siempre negó. De Tricky Dick a Marianillo Tramposillo. Y esto, como dijo la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, es solo «el inicio del inicio». Para echarse a temblar. El que tenga dotes de compositor que le vaya haciendo unos ripios a Mariano, que esto promete y, en efecto, es solo el principio.

Líneas rojas

Protestas
Protestas

Quienes protestaron este miércoles ante el Parlamento de Cataluña no se sabe bien qué es lo que querían. Decían rechazar el tijeretazo a las partidas sociales en las cuentas públicas de la Generalitat decidido por la derecha gobernante de CiU con apoyo tácito del PP, a costa de casi impedir que quienes se oponen a ese recorte -los partidos de izquierda- pudieran acceder a la Cámara. Un matiz: vivimos en una democracia representativa, y en un sistema así las decisiones se adoptan en los parlamentos. Y donde no hay parlamentos democráticos, hay dictaduras, no hay mucho más. Así que, ¿han traspasado las personas concentradas ayer ante el Parlamento de Cataluña líneas rojas que se deben respetar? Yo creo que que sí. Y es un error: porque con su actitud violenta dan alas a los sectores más ultras de la sociedad española, que toman la parte por el todo y confunden una minoría violenta con el grueso de las personas que salieron estas semanas de atrás a las plazas de España, y eso no es justo. Fuimos muchos los que valoramos la inteligencia colectiva del movimiento 15M -que por cierto se ha desmarcado de estos exaltados-, puesta de manifiesto en la acampada de Sol, y yo confío en que la cosa no se eche a perder por culpa de unos cuantos extremistas que en vez de buscar la playa bajo los adoquines, cogen los adoquines y se los tiran a la cabeza de los demás. Para que una protesta pueda ser considerada legítima, lo primero que tiene que hacer es no ilegitimarse a sí misma con sus actitudes. Pero tampoco estoy de acuerdo con la caja de los truenos que los voceros de la caverna han abierto, so pretexto de los incidentes, para parangonar al movimiento 15M con la kale borroka, meter todo en el mismo saco y acabar con una conclusión preclara: la culpa es de Rubalcaba.