Animales feroces

Isaac Chocrón
Isaac Chocrón

Pocas obras he visto en la Kubik con tal profusión de actores y actrices como esta Animales Feroces, de Isaac Chocrón (escritor venezolano de origen sefardí que publicó esta obra en 1963), que hoy dice adiós en este teatro de Usera, a cargo del Colectivo Fisión Escénica. Once personas sobre el escenario, todas de la misma familia, en una obra de historias entrecruzadas alrededor de un suicidio con misterio de fondo, el de una posible pasión que solo se insinúa. Porque en  todas las familias hay mentirijillas, historias a medias y medias verdades es recomendable ver a estos animales feroces en evolución sobre las tablas de la Kubik, que se desarrolla a modo de flashes fotográficos, de trocitos de puzzle que van encajando y desencajando sobre la idea de la soledad llevada hasta sus últimas consecuencias. Es muy interesante, por cierto, la incorporación de música sefardita y de la iluminación a esta obra sobre una familia judía, hasta tal punto de que música y luz se convierten en dos protagonistas más de esta original pieza.

La llama humana

Mor Karbasi
Mor Karbasi

Escuchando el otro día en vivo en Madrid a una cantautora en ladino en un recital organizado por Casa Sefarad Israel, la judía Mor Karbasi, reparaba en que son las mujeres las que han transmitido la llama de la humanidad desde el origen de nuestra especie. Son ellas las que en todos estos siglos oscuros pasados -y en tantas oscuridades presentes- se han ocupado de poner luz a todas las cosas verdaderamente importantes, mientras nosotros los hombres estábamos ocupados en un sinfín de gilipolleces. Y a pesar de todo, han sido históricamente despreciadas, vituperadas, violentadas. Y no menos despreciado, vituperado y violentado ha sido el movimiento feminista que ha emancipado a las mujeres. Sé que estoy escribiendo cosas de perogrullo, pero no por ello deja de resultar escandalosa esta realidad, que se evoca al escuchar un romance en ladino que se ha podido transmitir de generación en generación, desde hace siglos, gracias a la magia de las mujeres que mantuvieron viva la llama de Sefarad en sus hogares.

Cabaré sarcástico

Cartel de "Shitz"
Cartel de "Shitz"

Es hermoso que la parte más vistosa de la nueva sede de Casa Sefarad Israel en Madrid sea un frondoso jardín, que da a la parte de atrás del antiguo palacio parte del cual alberga las dependencias de esta institución destinada a tender puentes entre la España actual y la España que se fue hace quinientos años como consecuencia de la expulsión de los judíos. El jardín de esta sede, en pleno Barrio de los Austrias, que los Reyes y el presidente de Israel inauguraron de forma oficial hace apenas un mes, se puso de largo este sábado por la noche con la interpretación, dentro del programa de La Noche de los Teatros, de un anticipo de la obra Shitz, un cabaré sarcástico del autor israelí Hanoch Levin -la primera obra de este dramaturgo que se va a representar en español, gracias a los buenos oficios de Óscar Huéscar Producciones Teatrales-. Los asistentes nos reímos a mandíbula batiente con las irónicas reflexiones que hicieron sobre las tablas los cuatro actores de la función (Lola Dorado, Alfonso Vallejo, Marta Malone y Jimmy Barnatán), acerca de temas universales: el amor, el sexo, la guerra, la muerte… “Perdimos la bella Sión / ¡Perdimos también España, nido de consolación!”, rezan unos antiguos versos sefarditas que me vinieron a la memoria y que vuelven para quedarse y prenderse entre el follaje de este nuevo espacio de la ciudad de Madrid dedicado a la cultura y al diálogo.