De identidades

Huella animal
Huella animal

En los tiempos analógicos solían coexistir varios yoes para describir nuestra identidad: la imagen que yo creo que los demás tienen de mí, la imagen que en realidad los otros tienen de mí, la imagen que yo proyecto de mí mismo, la imagen que en realidad tengo. En los tiempos digitales a todo este cacao se añade la identidad ídem, la que se proyecta en las redes sociales, mediante identidades reales y, ¡ay!, mediante identidades impostadas. Quizá en el futuro, no dentro de tantos años, surjan nuevas profesiones y haya una especie de arqueólogos especializados en indagar en los rastros que fuimos dejando en estos mundos virtuales. “Menudas chorradas escribía el abuelo”, podrán colegir los nietos cuando reciban el informe de Digital Ancestry, Ltd. Quién sabe. Gentes que indagarán nuestra pegada digital, que en algunos casos se traducirá en rastros como huellas, que en otros casos se traducirá en rastros como babas de caracol.

Pararse y pensar

Stop
Stop de calma

Los humanos llevamos miles de años de historia a nuestras espaldas, pero nos hemos olvidado de esa perpsectiva; es más, parece incomodarnos. Ahora nos mueve lo inmediato: lo queremos todo y lo queremos ya, si puede ser con un clic, mejor que con dos. Las nuevas tecnologías lo sitúan todo a una pantalla de distancia, de forma muy rápida y muy cómoda. Mejor lo que puedas conseguir en diez segundos que no algo por lo que tengas que esperar dos semanas. Mejor poner el fuego al máximo que comprender que hay cosas que salen y saben mucho mejor a fuego lento. Las sensaciones sustituyen a la realidad y la enmascaran; nos quedamos con la espuma de los días en vez de aguardar al fondo del vaso. Para qué esperar al semáforo de manera paciente, yo quiero pasar ya, y encima tocando el claxon, que se note que tengo prisa. Es un mal, porque yo creo que es un mal, que afecta sobre todo a las generaciones más jóvenes, las criadas en la era digital, sin paciencia para nada. Esa inmediatez, esas prisas imprudentes, parecen ser precisamente el motivo de la tragedia de Castelldefels. Deberíamos pararnos y pensar más ante lo que está ocurriendo, poner un stop de calma de cuando en cuando en nuestras vidas.

FB bate a Google

Facebook
Facebook

Los medios de comunicación se hicieron eco el pasado miércoles de una relevante noticia, por cuanto marca una tendencia en la sociedad en red en la que vivimos: facebook.com adelantó a google.com en número de visitas en Estados Unidos durante la semana precedente, circunstancia que los analistas califican de hecho histórico. Es más, según los expertos de la empresa de audiencias Experian Hitwise, “las visitas que recibió Facebook experimentaron un aumento del 185% durante la semana pasada en relación a la misma semana de 2009; mientras que las visitas de Google sólo crecieron un 9%”. Es un dato matizable, por cuanto, según precisan otros expertos, en este estudio se tiene en cuenta exclusivamente el dominio google.com, sin sumar los datos de otras páginas que también pertenecen a Google (como Gmail o Google Maps). Sea como fuere, en lo que casi todos coinciden es en que Facebook se está convirtiendo a pasos agigantados en la gran plaza del pueblo global, el punto de encuentro de los ciudadanos de la era digital, que cuando conectan con Internet están dejando de teclear la dirección de un buscador en primer lugar. ¿Todavía no tiene usted un perfil abierto en FB?