El día de la infamia

Tarjeta sanitaria
Tarjeta sanitaria

Estamos a primero de septiembre de 2042. Tengo casi 75 años y me acaban de encontrar una grave enfermedad renal. Me retuerzo de dolor. Voy al hospital. No tengo dinero para pagarme el tratamiento. Determinados gobiernos conservadores se han ido puliendo el magro Estado del Bienestar que había en España. Empezaron un maldito día primero de septiembre de 2012; me acuerdo. Hace treinta años. Aquel día aciago pusieron fin a la universalidad del sistema público de salud. Comenzaron quitándole la tarjeta sanitaria a los pobres inmigrantes sin papeles, en un gesto xenófobo y neofascista. Y luego siguieron con todo lo demás. Yo estuve aquel día en una protesta frente a un hospital público de Madrid. Han pasado 30 años, pero me acuerdo con viveza de aquella triste jornada. Estaríamos no más de trescientas personas. Parece que a mucha gente le resultaba indiferente. Y a muchos de esos indiferentes les llegaron también luego los palos y los recortes. Fue el mismo día en el que se aplicó una subida bestial del IVA, el mismo día en el que devaluaron y tiraron nuestros derechos por el suelo. Esto parece una pesadilla, pero es la realidad.

A por ell@s (2)

Jungla
Jungla

Dando continuidad a lo que contaba ayer, traigo a colación la prensa de hoy, que cuenta lo siguiente: «El decreto ley de reformas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), que hoy publicará el BOE, concede de plazo hasta el 31 de agosto a los extranjeros residentes en España para justificar que cumplen los nuevos requisitos de acceso a la tarjeta sanitaria, es decir, tener la residencia en regla y contribuir con el IRPF. Los periódicos recuerdan que, desde ese momento, estar empadronado no bastará a los inmigrantes para tener derecho, como hasta ahora, a la tarjeta sanitaria individual, al tiempo que cifran en más de medio millón las personas de este colectivo en situación irregular que perderán el derecho a la atención médica gratuita. El País cifra en 240 millones el ahorro en un colectivo que, según apunta, gasta menos que los españoles». En suma, una nueva bolsa de exclusión social gracias a las políticas y decisiones de esta derecha montaraz que rige nuestros destinos y que está llevando a situaciones extremas a tanta gente. La crisis, amigo, amiga, no es algo ajeno a nosotros: cualquiera puede verse, en cualquier momento, sin trabajo, sin casa, buscando comida en los cubos de basura, en la puta calle. Y cualquiera podemos llegar a ser emigrantes y considerados inmigrantes en otro país, y vernos sin una mínima atención sanitaria. ¿Es esta la sociedad que queremos? ¡Bienvenidos a la jungla!

PD.- Acabo de leer unas declaraciones del portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, en las que afirma que el sistema sanitario “no puede ser coladero” y tacha de “fraude” su uso por inmigrantes irregulares. El PP, en definitiva, sigue agitando el espantajo de la inmigración para justificar el recorte de derechos sanitarios ante la opinión pública. Peligroso cóctel. Sigan ustedes incubando el huevo de la serpiente, que el lepenismo está más cerca. La decisión que han tomado ustedes es, directamente, de extrema derecha.