¿Tomará alguien nota del Brexit?

 

Tony Judt
Tony Judt

Me pregunto si los populistas –los de nuestra España también, claro- que en el mundo son no podrían tomar nota del inmenso carajal en que se ha convertido el Brexit. ¿Podrían aprender algo de este tremendo lío, cuyo enésimo vodevil acaba de vivirse en el Parlamento británico? ¿Podrían anotar algunos de nuestro noreste que no se pueden someter decisiones complejas a un mero “sí” o un “no”; que no se debe dividir, fracturar y romper una sociedad a estas alturas de la historia, y más cuando es para dar pasos atrás?

Situaciones como la del Brexit enseñan que cuestiones tan trascendentes, que pueden marcar a muchas generaciones, son caldo de cultivo de demagogos y, a la postre, suponen una involución.

Yo defiendo la existencia de la Unión Europea, un proyecto transnacional que ha puesto fin a guerras y conflictos en un continente cuya historia está escrita en los cementerios. Dos guerras mundiales se originaron aquí, no lo olvidemos. Y creo que debemos salvaguardar la consolidación de este proyecto, aún en desarrollo y con mil problemas, frente a los reaccionarios y a los involucionistas de toda condición.

Claro que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, así que no sé si las lecciones de la historia servirán para algo. Alguien debería leer, o releer, una obra que compendia muy bien la historia contemporánea europea, Postguerra, de Tony Judt. Un historiador británico, por cierto.

Corazón a la izquierda

Tony Judt
Tony Judt

Acaba de caer en el otoño literario una hoja de gran interés y porte: la traducción al español del último libro que pudo completar el historiador británico Tony Judt, aquejado de una grave enfermedad degenerativa que acabó con su vida este pasado verano. La obra fue publicada a principios de 2010 por The Penguin Press en su original inglés (Ill fares the land), y ha llegado a las librerías españolas bajo el título Algo va mal, editada por Taurus después de haber recibido valoraciones de autores como Antonio Muñoz Molina, que describió el libro como “un elogio de la socialdemocracia”. Judt, muerto a los 62 años de edad, realiza en este librito un vibrante alegato moral que se convierte en un manifiesto progresista, como bien dice Muñoz Molina, “una vindicación de la legitimidad de lo público y de lo universal como valores de la izquierda en una época en la que sólo lo privado y particular parece respetable o peor aún, eficiente y moderno”.  A lo largo de las poco más de doscientas páginas de este libro, Judt recuerda los grandes logros que para el desarrollo humano trajeron las políticas socialdemócratas enfocadas a combatir las desigualdades y asentar un estado del Bienestar, “el consenso socialdemócrata”, como él lo llama, y recuerda que gracias a lo público disfrutamos de escuelas, sanidad, pensiones o infraestructuras como derechos ciudadanos.  Este manifiesto de Judt carga contra la derecha que pretende desmantelar espacios públicos, pero lanza también una advertencia a los partidos de izquierda. Es un texto comprometido y una lectura muy recomendable para tod@s aquellos que sientan el corazón a la izquierda.