Aroma republicano

Elefante republicano
Republicanos USA

Vienen aromas de los republicanos estadounidenses de la frugal y austera convención que la derecha española celebra en Sevilla. Se oyen cánticos en pro del desmantelamiento del Estado (¿y están también insinuando “del Estado del Bienestar”?) inspirados en la derecha norteamericana. Hablan de la inviabilidad y del despilfarro del Estado autonómico, pero sus presidentes regonales dicen que ellos no despilfarran, que los que despilfarran son los otros, con Zapatero a la cabeza. Ya sabemos todos también que los problemas financieros del Ayuntamiento conservador de Madrid, el más endeudado de España, se deben a que Zapatero se empeñó en soterrar la M-30. Acusan al PSOE de estar abrazado a la “cultura de la muerte” por su defensa del derecho de la mujer a interrumpir libremente su embarazo; es un eslogan que se ha repetido con mucho éxito en portadas de la prensa más reaccionaria y ultraderechista del país. Se presentan como alternativa de futuro y de recuperación: cuando el ciclo económico repunte, si gobernasen, no dudarían en atribuirse la bonanza universal, después de que un Gobierno socialista haya tenido que acometer las reformas necesarias para combatir la crisis que generaron, en gran medida, los aromas republicanos neocon. Cosas que pasan.

Sin malos humos

Humos
Humos

Intensa y extensa jornada informativa la de este miércoles. Coinciden dos noticias en el mismo día: se aprueba la nueva ley antitabaco en el Congreso y se remodela el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Adiós a los malos humos: dice ADN que “el Congreso ha aprobado la nueva ley antitabaco. Si el Senado también le da el visto bueno tal y cómo está (…) España contará a partir del 2 de enero con una de las legislaciones más avanzadas de Europa. Una normativa 100% libre de humos como la de Irlanda, el Reino Unido y Chipre”. Y hola a otros malos humos, aunque proceden de donde suelen; qué cansinos son: la caverna derechista carga en tromba contra el nombramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba como nuevo vicepresidente primero del Ejecutivo, la mejor señal de que su elección es todo un acierto. “Ladran, luego cabalgamos” (que no es una frase de El Quijote, en contra de lo que se suele afirmar). Enhorabuena a tod@s.

 

La cabra y los gritos

La cabra
La cabra

«Me presento. Soy la cabra de la Legión que año tras año asiste al desfile militar del 12 de octubre. Soy la cabra que en los últimos años presencia también los gritos de una panda de humanos asistentes hacia otro humano asistente que tiene las cejas apuntadas, creo que le llaman presidente del Gobierno. Oigan -bueno, no me oirán porque no entienden mi lenguaje-, pero yo siempre me pregunto una cosa: ustedes los humanos de esta piel de toro llamada España, ¿no votan cada cuatro años para elegir quién les preside? Y entonces, ¿por qué esos chillones no manifiestan un poco más  de respeto y buena educación hacia esas cosas que ustedes los humanos llaman instituciones, aunque no les gusten sus inquilinos? Nosotras las cabras nos ponemos a darnos de cabezazos por un quítame allá esas pajas, pero a los humanos se les presupone algo más de saber estar. Y encima esos señores y señoras tan vociferantes se ponen a chillar cuando suena esa musiquilla solemne que llaman himno nacional; pero, ¿no son ustedes tan patriotas? Es curioso, pero juraría -aunque la vista ya me falla- que algunos de esos seres tan vociferantes que chillaban ayer son parientes de otros humanos que venían aquí hace años, cuando era otro humano el que presidía el desfile, un paisano mío gallego caprino (yo también soy de Ferrol) al que yo le tenía mucho cariño: no en vano era un gran macho cabrío, un gran cabrón que anduvo cuarenta años en la tribuna de autoridades. Pero no recuerdo que los antepasados de estos seres tan vociferantes dieran berridos en aquel entonces, no (y eso que mi primo era un dictador al que no se le podía ni votar, ni botar); más bien le aclamaban y elevaban la mano hacia el cielo. Ah, que era para ver si llovía; yo es que de política no entiendo, y además, insisto, tengo la vista cansada.»