Legión desesperada

Sin empleo
Sin empleo

«Me cruzo por la calle, doctora, con gentes en mi misma situación. Entre nosotros nos reconocemos a simple vista. Gentes que salimos de casa por la mañana fingiendo que tenemos que cumplir una rutina, a la misma hora, sin el destino que solíamos tener hasta hace pocas semanas en muchos casos. Miradas furtivas entre los estantes del supermercado si ves a algún conocido. Gestos huidizos cuando coincides con un vecino, a una hora laboral, en el parque, leyendo y releyendo las páginas de empleo. Las mentiras que les sueltas a los hijos si te preguntan cómo fue hoy el trabajo, papi. El trabajo que perdí sin saber por qué, el trabajo del que me dieron la patada sin apenas explicaciones, por culpa de una maldita crisis que habla en el inglés global y que yo no entiendo por más que me lo expliquen. Lo único que entiendo, doctora, es que me quedé sin trabajo; que formo parte de una legión desesperada, y que quiero que usted me ayude para ver cómo le puedo explicar esto a mis hijos sin trasladarles mi angustia.»

¡Extínganse, pero ya!

Huevos de Pascua
Huevos de Pascua

Pasó la Pascua de Resurrección y hay que retornar a la rutina, con sus ingredientes habituales y cotidianos. Entes que no deberían resucitar jamás y que no acaban de desaparecer: ETA, la represión en Siria, la tiranía de Gadafi. ¿Por qué no se marchan para siempre? ¡Extínganse de una maldita vez! (hay que estar ciego, o loco, o ambas cosas, para no hacerlo). Por otra parte se topa uno con entes que reviven al calor electoral: el uso que el PP hace de la lucha contra el terrorismo, un material tan delicado que debería quedar fuera de la trifulca política, pero que los conservadores (encarnados en su sector más ultra) se empeñan en utilizar una y otra vez, una y otra vez, con tal de arañar unos votos. Con los muertos no se debe jugar.

Un relato

Lluvia
Lluvia

Si «en el principio era el verbo y el verbo era Dios», debe de querer decir que la fuente de todo está en un relato, real o imaginado. El poder de las palabras que cambian nuestras vidas, la historia de un hombre que existió, o no, resucitado, o no, hace dos mil años, que transformó la historia del mundo, y al que muchos hoy siguen adorando a través de los relatos bíblicos. La historia de cualquier hombre, con sus sueños realizados y frustraciones por lo que nunca se atreven a realizar. Hay un personaje de la última novela de Paul Auster, Sunset Park, que desea «escribir un ensayo sobre las cosas que no ocurren, las vidas que no se han vivido, las guerras que no se han librado, los mundos en la sombra que corren paralelos al mundo que tomamos por real, lo que no se ha dicho y no se ha hecho, lo que no se recuerda». Frustraciones eternas y frustraciones más terrenales, como ésta: ¿por qué (casi) siempre diluvia en Semana Santa?, ¿es el dios de los cristianos el dios de la lluvia? Este sí que es un misterio por resolver.