Hoy se celebra en Tordesillas la aberrante tradición del Toro de la Vega, en la que un animal es acuchillado salvajemente hasta morir, perseguido por una turba de personas armadas con lanzas. Ocurre todos los años por esta fecha y tiñe de sangre los campos de esta, por otra parte, bellísima ciudad vallisoletana. En esta ocasión, está circulando por Internet un manifiesto para pedir la abolición de esta fiesta, que ya han firmado personalidades como Maribel Verdú, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo o Rosa Montero, por entender que «el Toro de la Vega representa, únicamente, una tortura pública» y rechazar que «en España se entienda como cultura la humillación y tortura de un ser vivo, que se llame arte a un derramamiento de sangre». Menudo festejo.
El verano promete acabar con un intenso repunte en las temperaturas mundiales, que está ya ablandando las mentes. El sudor empaña la vista y nubla el entendimiento. Y todo originado por la hoguera que un tal Terry Jones, pastor protestante para más señas, se ha propuesto encender este sábado en Florida para quemar coranes en el aniversario de los execrables atentados del 11-S. Veamos: el tal Jones es sin duda un tipo que entra en la amplia categoría humana de los Locos Cariocos (LC), tan abundante a lo largo de estos siglos de existencia humana sobre la faz de la Tierra. Antes a estos tipos se les consideraba poco menos que los tontos del pueblo (TP), a los que nadie hacía caso. Ahora a personas como Terry Jones se les abren todos los escaparates digitales, los medios globales agigantan sus peligrosos desvaríos y generan a su vez unas peligrosas reacciones de otros LC que no son ninguna broma y prometen darnos más de un disgusto, en forma de posibles atentados terroristas para responder a la hoguera de un chalado. Cuando terminaba de redactar estas líneas, llegaba vía BBC la noticia de que el tal Jones desistía de prender su hoguera, pero al levantarme con la radio esta mañana el tipo dice que lo está reconsiderando. Ocurra lo que ocurra, los ultraderechistas del norteamericano Tea Party y la Cadena Fox tienen un nuevo héroe; los islamistas radicales tienen un nuevo demonio que agitar; enhorabuena a todos. ¡Locos cariocos del mundo, rehuíos! Y dejadnos en paz a los demás, que bastante tenemos ya con los sudores cotidianos.
La visión de los medios de comunicación sobre la realidad siempre es, necesariamente, parcial, determinada por su línea editorial, su tendencia ideológica y sus propios intereses. Lo de este martes, a propósito de la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) que avala la mayor parte del Estatut catalán, arroja una verdadera macedonia de titulares para desayunar, a menudo contrapuestos. La prensa madrileña se despacha con titulares como el TC «avala el Estatuto pero niega validez al término nación» (El País), «Casas salva el Estatut mediante un último apaño»(El Mundo), «El TC purga el Estatut» (ABC), mientras que para La Razónel Constitucional “desinfla la ‘nación’ catalana del Estatut” y para Público la norma “sale tocada”. Los principales medios catalanes titulan “Volem l’Estatut”(El Periódico) y el TC “rebaja el Estatut” (La Vanguardia). En conclusión, una entrenida ensalada de titulares principales, en los que no hay menciones a esa supuesta desintegración de España que el PP vino pregonando desde que impugnó el Estatut, y que se ha demostrado absolutamente falsa, como tantas otras cosas.