Semilla de intolerancia

Stop racism
Stop racism

«No, si yo no soy racista, pero los extranjeros es que no pagan impuestos y se dedican a robar [la mayúscula mayoría de las personas que han venido de fuera cumplen sus obligaciones y en la actualidad hay dos millones de extranjeros cotizando a la Seguridad Social]. No, si yo no tengo prejucios contra nadie, pero prefiero que mis niños no vayan a un colegio público, que es que hay mucho inmigrante y me los retrasan [no parece casual que el mayor esfuerzo de escolarización de los niños de inmigrantes lo soporten los centros públicos, en beneficio de los concertados]. No, si no me quejo, pero es que los servicios públicos están colapsados con esta gente [los inmigrantes están aportando a las arcas públicas más de lo que reciben]. No tengo nada contra nadie, pero en el parque, niña, prefiero que no juegues con esa amiguita morena [«When a child is born into this world / It has no concept / Of the tone the skin is living in», Youssou N’Dour & Neneh Cherry]. Y es que la culpa de todo la tiene este maldito Gobierno, que no hace nada [la llegada de inmigrantes irregulares en embarcaciones a Canarias, por poner un ejemplo, ha descendido un 71% desde 2006]. Y además vienen a quitarnos el trabajo [los inmigrantes desempeñan muchas ocupaciones que aquí no se quieren hacer]. El caso es que mis abuelos y bisabuelos tuvieron que emigrar a Argentina, Suiza y Alemania; eso creo, pero no tengo mucha memoria. Lo que sí que tengo son unos sólidos principios morales que procuro inculcar a mis hijos.»

Aterciopelando la rutina

Guitarra
Guitarra

Cualquier vagón del metro de Madrid un lunes a primera hora de la mañana es un mar de rostros adormilados, de gentes todavía embotadas que van con cara de pocos amigos a encontrarse con su práctica cotidiana después del fin de semana. Por eso se agradece que haya otras gentes que también retoman su contacto con la semana apostadas en un rincón del intercambiador de transportes, interpretando un bolero, tocando una pieza de música clásica en su violín o rasgueando en su guitarra los acordes del Concierto de Aranjuez con un toque blusero. Son los artistas anónimos que a cambio de unas monedas y una sonrisa -de quien se las quiere dar- hacen más cómodo el aterrizaje en la pista de lo cotidiano, colorean los días grises, aterciopelan con su música las de por sí desabridas paredes del metro y de la vuelta a la rutina.

Lecturas de domingo

Periódico
Periódico

«Mi mujer empieza el periódico por detrás, como si fuera un libro árabe. Sí, lo abre por la contraportada, se remonta por las secciones de cultura, sociedad… y cuando llega a la parte de política lo deja sobre la mesa. Yo lo hago justo al revés: empiezo por la portada, me detengo en política, y conforme me aproximo a otros territorios lo dejo sobre la mesa. Los contrarios se atraen, ya sabe, doctor. El caso es que he intentado emularla, e incluso he llevado mi devoción por ella a leer la sección que más me gusta, la de política, al revés, de derecha a izquierda, por ver si encuentro algún mensaje secreto (como en tiempos se hacía con los discos de los Beatles) que pueda descifrar para hacerme famoso. Pero lo único que consigo, especialmente cuando leo las últimas «declaraciones» e insinuaciones del Partido Popular sobre inmigración, es agarrar un tremendo dolor de cabeza. Se me calienta mucho el cráneo de constatar cómo la derecha vuelve a hacer un uso partidista de este asunto tan delicado para arrebañar unos votos. ¿Es grave, doctor? No, no lo mío; lo de Mariano Rajoy.»