Aroma a lombarda

Lombarda
Lombarda

¿Es la Navidad un regalo para los sentidos? La respuesta es afirmativa: nos machaca los oídos con los villancicos y el joujoujou del señor gordinflón ése de rojo, el gusto con tanto mazapán y polvorón, la vista con tanto juego de luces que se encienden y se apagan, el tacto con tanta falta de tacto por la alegría colectiva impostada y el olfato… con el olor a lombarda que de un momento a otro comenzará a ascender en forma de vapor desde muchos fogones madrileños. En las cocinas del Foro, efectivamente, la preparación de esa berza morada es típica para la noche del 24 de diciembre. Yo mismo comenzaré a cocinarla en un rato, con su manzana reineta y su adobo de vinagre y pimentón; la verdad es que es un plato de otoño-invierno que me encanta hacer durante estos meses, aunque el olor perdure.

Dos mil años de mal humor

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Auto de Fe

Cuánta razón tienen los señores esos de negro (suelen ser señores) que parecen llevar dos mil años de mal humor: el aborto debe ser delito. Y me parece que se quedan cortos: a las mujeres que abortan, garrote vil y a la hoguera. Siempre hay tiempo de volver a esa estampa de la Plaza Mayor de Madrid tan bonita en siglos pretéritos, con sus autos de fe, sus capirotes y sus inquisidores. Aquí lo sagrado lo marcan ellos, faltaría más, que para eso tienen el monopolio de la verdad absoluta y de la única moral digna de tal nombre. Al resto, ni agua (bendita), aunque a estas alturas de la historia (estamos en el siglo XXI y en una sociedad laica, señores de negro) seamos mayoría (modestamente, creo, Faktuna) los que pensamos que las únicas leyes verdaderas son las que se dan los hombres y las mujeres -sin religiones que valgan- y que, sobre el asunto que abría este post, lo único sagrado es el cuerpo de la mujer y su sagrado derecho a decidir acerca de su maternidad, cuándo y cómo quiera, y amparada por las leyes.

¿Estamos solos?

National_Geographic
Nat. Geographic

Esta mañana vi en un quiosco de prensa la portada del último número de National Geographic, con un sugerente titular de apertura: «¿Estamos solos?». ¿Dónde, Faktuna? ¿En el universo? No es lógico pensar que seamos las únicas criaturas dotadas de inteligencia (aunque a veces parezca lo contrario) en este inabarcable caos estelar. ¿Y en la Tierra, estamos solos? Ese parece el sino de los terrícolas, por muchas redes sociales con las que nos ha dotado la modernidad. Pese a todos los facebooks y twitters del mundo, nacemos solos y morimos solos; tales son el Alfa y el Omega de nuestra existencia. ¿Hay alguien ahí fuera?