¿Tomará alguien nota del Brexit?

 

Tony Judt
Tony Judt

Me pregunto si los populistas –los de nuestra España también, claro- que en el mundo son no podrían tomar nota del inmenso carajal en que se ha convertido el Brexit. ¿Podrían aprender algo de este tremendo lío, cuyo enésimo vodevil acaba de vivirse en el Parlamento británico? ¿Podrían anotar algunos de nuestro noreste que no se pueden someter decisiones complejas a un mero «sí» o un «no»; que no se debe dividir, fracturar y romper una sociedad a estas alturas de la historia, y más cuando es para dar pasos atrás?

Situaciones como la del Brexit enseñan que cuestiones tan trascendentes, que pueden marcar a muchas generaciones, son caldo de cultivo de demagogos y, a la postre, suponen una involución.

Yo defiendo la existencia de la Unión Europea, un proyecto transnacional que ha puesto fin a guerras y conflictos en un continente cuya historia está escrita en los cementerios. Dos guerras mundiales se originaron aquí, no lo olvidemos. Y creo que debemos salvaguardar la consolidación de este proyecto, aún en desarrollo y con mil problemas, frente a los reaccionarios y a los involucionistas de toda condición.

Claro que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, así que no sé si las lecciones de la historia servirán para algo. Alguien debería leer, o releer, una obra que compendia muy bien la historia contemporánea europea, Postguerra, de Tony Judt. Un historiador británico, por cierto.

Qué más da que nunca llegara el Scalextric

Reyes Magos de Playmobil
Reyes Magos de Playmobil

Estos días recuerda uno la emoción de los días de la infancia, cuando se esperaba la llegada de los Reyes Magos y de los ansiados regalos. En aquel entonces, cuando yo era pequeño, era casi la única época del año –junto con el cumpleaños y tal vez el fin de curso- en la que uno solía recibir regalos. Eran otros tiempos, que los niños de hoy en día, aparentemente tan hastiados y sobrados de cosas, no pueden ni imaginarse. Yo y mis hermanos teníamos un tope de tres juguetes, y los Reyes nunca me trajeron ni el Ibertren, ni el Scalextric, que sí dejaban en otras casas más pudientes.

Ay, ¡aún hoy miro la caja de los Scalextric en las tiendas con aquel deseo de lo que nunca llegó! Qué más daba. Eran días de espera y de ilusión, fuese lo que fuese que uno se encontrara al despertar la mañana del día 6. Al final, lo más importante es mantener la ilusión, y no precisamente por las cosas materiales, sino por todas las curvas y las emociones que la vida te puede deparar. La clave es mantener la ilusión, las ganas y la curiosidad de aprender en este Scalextric que es la vida.

La jodimos

Panes y levaduras
Panes y levaduras

La jodimos, tronca: se nos pasó el arroz para ser influencers de la vida. Parece ser que ganan un cojón de mico, hasta seis mil pavos mensuales, por grabarse sus ocurrencias en este mundo de tiranía de lo audiovisual. Los tales influencers de todo dan consejos y acerca de todo pontifican. Yo apenas sé de nada, así que mal influencer podría ser. Bueno, va, entiendo algo de masas, alguna herencia genética de un abuelo panadero que se me enredó en los ade-ene-s. Hago pan, roscones y polvorones y cosas así: molan.

Es curioso cómo se va relacionando todo, porque la política española se está llenando de muchas masas levadas, sometidas a mil levaduras y polvos gasificantes, así que ahí puede haber nicho de negocio, ¿no te parece? Mucha levadura en materias en las que debería haber mucha masa, reposo, consenso y sosiego; lástima no aprender de las lecciones de nuestra historia en este desmemoriado país.

En los estantes de las panaderías de la derecha están apareciendo nuevos productos que condensan su “programa” en unas pocas frases gruesas más pensadas para poner tuits y captar adeptos rápidamente, que para debatir a fondo y aportar miga y consistencia al sentido común de los mortales. Son los riesgos de las redes sociales y los memes, que alimentan monstruitos. “Dicen lo que pensamos todos”, escuché a alguien recientemente, al respecto de la flamante fuerza de derecha ultra. Que es tanto como decir: “Nos regalan los oídos con lo que queremos escuchar” o “nos dan el pan que queremos comer”. Y ande yo caliente, y ríase la gente, ya tú sabes.

Pues ojo. Porque lo que sí que es de todos sabido es que comer pan caliente causa trastornos digestivos, así que ándense con cuidado para ver cómo organizan su menú. La cagalera puede ser de aúpa. Y otros, mientras tanto, nos lamentaremos de no haber elegido ser influencer, o panadero, de mayor, y ya será tarde.