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Archivo de la categoría: Comunicación

Posts relacionados con los medios de comunicación

Unas letras para Vaqueiro

Ángel Vaqueiro

Ángel Vaqueiro

Cuesta mucho escribir en pasado de una persona que siento tan presente. La noticia del fallecimiento del periodista Ángel Vaqueiro, mi exjefe, mi compañero, mi amigo, es de los peores titulares que podía encontrarme en el periódico en el que pasé varios años de mi vida, El Progreso, de Lugo. De Vaqueiro recuerdo su profesionalidad, su bonhomía, su retranca tan singular, su saber hacer, su dulzura. Vaqueiro tenía la paciencia y la generosidad de acogernos a todos los jóvenes periodistas que íbamos llegando al periódico, y de trasladarnos su saber y su experiencia. Él era apenas unos años mayor que los recién llegados, pero tenía un aura de maestro de periodistas aunque no lo quisiera y posiblemente me hubiera reñido cariñosamente si se lo hubiera dicho a la cara en lugar de escribirlo con tristeza hoy aquí. Vaqueiro siempre tenía una palabra amable, siempre una sonrisa, siempre una mano tendida y dispuesta a ayudar. Recuerdo muchos ratos vividos con él, muchas risas, muchos buenos momentos y momentos menos buenos pero que él sabía sobrellevar con su humor y torear con su retranca. Hace muchos años ya que me fui de Lugo, pero he ido sacando tiempo para echarle un ojo a la versión digital de El Progreso, que él llegó a dirigir, y a su blog Letras Vaqueiras, en donde plasmaba lo bien que escribía y lo acertadamente que describía desde su óptica tan personal todo lo que le rodeaba, ya fuera más o menos lejano, porque nada le era ajeno a Ángel Vaqueiro. No me olvidé de su presencia, a pesar del tiempo y de la ineludible distancia. Solo tenía 54 años. La noticia de su muerte ha desatado un eco amplio de dolor que no es de extrañar, porque no creo que haya nadie que haya tratado a Vaqueiro que no se pueda sentir conmovido por esta pérdida. Vaqueiro fue, es y será. Cuesta mucho escribir en pasado de una persona que noto tan presente, y cuyos recuerdos forman parte del mejor futuro.

 
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Publicado por en 17 agosto 2016 en Actualidad, Comunicación

 

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Muerte de un quiosco

Un quiosco de prensa, en Madrid

Un quiosco de prensa, en Madrid

Pues se acaba el año 2012 y termina con una mala noticia: el quiosco de prensa del barrio donde vivo desaparece hoy para siempre. Sí, sé que es una tontada al lado de la cantidad de grandes calamidades que nos afligen, pero, oigan, a mí me da tristeza. Porque reparo en que en los barrios obreros de Madrid, que son los que sostienen el alma de esta gran ciudad, van desapareciendo poco a poco estos establecimientos que antes eran tan habituales, como los olmos que acabaron muriendo víctimas de grafiosis en los últimos años. Pienso en la lenta y silenciosa desaparición de los quioscos que con frecuencia habían sido un modesto, pero importante, foco de influencia cultural en barrios madrileños tan privados a menudo de servicios, cuando no existía la Internet ni nada que se le pareciera, con aquellos quiosqueros con los que comentar las noticias e intentar enderezar la realidad tras un vistazo rápido a las portadas de las publicaciones. Recuerdo, de temprano adolescente, la ilusión que me hacía ir a buscar solo, sin compañía de mis padres, el periódico de los domingos al quiosco de Carabanchel Alto donde me crié: esa sensación de libertad de ir al encuentro del ejemplar impreso de El País y volver a casa echando un vistazo ansioso a sus páginas. Hubo un quiosquero hace muchos años en Francia que se llevó el premio más insigne de las letras galas, el Goncourt. Pero da igual. Un buen día cierran, al siguiente los desmontan y como prueba de su existencia -en muchos casos estuvieron ahí decenas de años- solo queda la plataforma de hormigón donde se aposentaron, a modo de túmulo funerario. Los periódicos pasan a ser despachados en esas tiendas multiusos que lo mismo te venden peluches como una chuche, sin mayor entusiasmo. Cierran el quiosco de la esquina de mi barrio, en donde todas las mañanas compraba mi barra de pan, mi periódico, antes de que me engullera la boca de Metro que está justo al lado y que me conduce por sus entrañas hasta escupirme cerca de mi trabajo. Sí, es una tontada, pero me da pena, porque es también una señal del declive de los medios impresos, algo doloroso para quienes trabajamos en este negociado de la comunicación. El quiosco que por desgracia tantas malas noticias ha dado en los últimos tiempos se ha convertido él mismo en noticia y ha acabado pereciendo en estos días oscuros para la prensa (con los propios periódicos en papel con un futuro incierto). Ojalá en 2013 volviera a resurgir y a abrir sus puertas, pero me temo que no será así y que lo añoraré, como el tocón de un olmo muerto por grafiosis evoca un tronco y unas ramas desaparecidas para siempre.

PD.- Este humilde blog, según me cuenta WordPress, ha tenido casi ocho mil visitas en 2012, durante el cual escribí un centenar de posts. Faktuna, cuyo nombre surgió de una idea de mi hija, acumula casi 29.000 visitas en sus tres años de existencia. Gracias a todo@s los que me seguís: a tod@s os deseo que en 2013 comencemos a ver un poquito de luz y que la cosa vaya lo mejor posible. ¡Feliz año nuevo!

 

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Salvemos Telemadrid

Lou Grant

Lou Grant

Yo trabajé como becario en los Servicios Informativos de Telemadrid durante dieciocho meses seguidos, encabalgados entre 1991 y el célebre 1992; hace ya veinte años. Parece que fue ayer. Recuerdo las pruebas de acceso para aquella beca, aquella oportunidad, celebradas en la Facultad de Ciencias de Información de la Universidad Complutense, donde yo hice Periodismo. Las pasé. Luego vinieron los nervios de la entrevista posterior con la subdirectora de Informativos de aquella naciente cadena, que en aquel entonces llevaba muy poco en antena (había nacido en 1989). Una vez conseguida la plaza, me acuerdo de la ilusión de pisar por primera vez una Redacción de verdad, con señores y señoras periodistas, que yo, con apenas veinte años, apenas si había visto antes (salvo en la tele, con series como Lou Grant). Se me llena la cabeza de nostalgia pensando en aquella larga beca de año y medio, que me dio oportunidad de entrar en contacto por primera vez con el fascinante mundo (decepcionante también, por supuesto) del periodismo. Hacer prácticas, además, en una cadena de prestigio, innovadora y rompedora, pues tal era el aura que tenía en aquel entonces la jovencísima Telemadrid. Han pasado muchos años: aquella beca acabó, yo acabé trabajando en otros sitios… Pero conservo el recuerdo de esa etapa, con sus luces y sus sombras, y algunas amistades que siguen en la cadena. Estos días vengo hablando con algunos de los redactores veteranos con los que mantengo relación que siguen por allí, horrorizados, cabreados e indignados por verse sometidos a un ERE despiadado por culpa de la situación de la empresa, en la que los trabajadores no han tenido culpa. Porque el descalabro de Telemadrid tiene un nombre, Partido, y un apellido, Popular: Partido Popular, que ha llevado a cabo un desguace sistemático de la otrora flamante Telemadrid, el canal en el que yo hice prácticas, para dejarlo convertido en una piltrafa en venta para el mejor postor, tras haberlo puesto sin ningún pudor al servicio de los intereses del PP. Qué vergüenza y qué lástima. Todo mi apoyo a los profesionales que defienden la integridad y el futuro de este ente, que nunca debió de perder ni su vocación de servicio público, ni el espíritu con el que nació. !Salvemos Telemadrid!

 
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Publicado por en 11 diciembre 2012 en Actualidad, Comunicación

 

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Nostalgia de “¿como están ustedes?”

Si asomaran los payasos por el borde de la tele (no los tristes payasos que entristecen la realidad todos los días, sino los de antes, los de la familia Aragón, los de verdad) y preguntaran “¿cómo están ustedes?”, la respuesta no iba a ser demasiado entusiasta, pero seguro que a más de uno se nos dibujaría una sonrisa en el rostro. Una sonrisa, incluso una risa, que es el mejor arma contra el miedo que nos atenaza en estos tiempos oscuros de crisis sin fondo. La risa que conocimos los que fuimos niños con ellos, con los payasos de la tele, y aquel su mágico saludo de bienvenida al mundo de la risa, del humor. Hace falta reír, pero es que hay muy pocos motivos. En la negra España, con este triste ser que tenemos de presidente, en cuyos doce meses de victoria electoral todo ha ido a peor. En la gris Europa, que nos lleva del brozal de los recortes sin que se sepa muy bien para qué vale tanto sufrimiento, salvo para darle gusto a Merkel y a los bancos alemanes, porque la recesión sigue viento en popa. En el mundo, lleno de locura y mezquindad (una buena noticia: alto el fuego en Oriente Próximo; ojalá dure y se llegue a una solución definitiva de dos estados que coexistan y convivan). La risa vence el miedo, como bien sabía Miliki, que acaba de irse seguro que sin dejar de sonreír y cuyas canciones seguirán trayéndonos risas del pasado, y risas de futuro a mi hija.

 
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Publicado por en 22 noviembre 2012 en Actualidad, Comunicación, Ocio, cultura y redes

 

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