Será de ellos

Televisión
Televisión

«Antes, doctora, solíamos decir, cuando la tele no se veía bien o la radio veía alterada su emisión, «será de ellos», en referencia a que el problema no estaba en el cacharro en sí, sino en la emisión de original, en ellos, en la emisora, en circunstancias exógenas ajenas por completo al aparato y a nuestro salón de estar. Las gentes que vamos teniendo una edad incluso lo seguimos diciendo a estas alturas: «Será de ellos». Se llegaba a esa conclusión tras examinar el aparato, darle unos manotazos y comprobar, con este simple procedimiento científico, que la tele o la radio funcionaban correctamente, con lo que el problema estaba en «ellos», en el origen de la señal audiovisual. A veces en la vida siempre pensamos que las averías son también cosa de ellos, de entes alejados e inasibles, como si no tuviéramos responsabilidad alguna sobre nuestro día a día cotidiano. Y hay cosas que sí, doctora, que son de ellos, que son averías causadas desde fuera, por otros, por ellos, pero otras muchas veces la reparación de lo que hay está al alcance de nuestras manos.»

Legión desesperada

Sin empleo
Sin empleo

«Me cruzo por la calle, doctora, con gentes en mi misma situación. Entre nosotros nos reconocemos a simple vista. Gentes que salimos de casa por la mañana fingiendo que tenemos que cumplir una rutina, a la misma hora, sin el destino que solíamos tener hasta hace pocas semanas en muchos casos. Miradas furtivas entre los estantes del supermercado si ves a algún conocido. Gestos huidizos cuando coincides con un vecino, a una hora laboral, en el parque, leyendo y releyendo las páginas de empleo. Las mentiras que les sueltas a los hijos si te preguntan cómo fue hoy el trabajo, papi. El trabajo que perdí sin saber por qué, el trabajo del que me dieron la patada sin apenas explicaciones, por culpa de una maldita crisis que habla en el inglés global y que yo no entiendo por más que me lo expliquen. Lo único que entiendo, doctora, es que me quedé sin trabajo; que formo parte de una legión desesperada, y que quiero que usted me ayude para ver cómo le puedo explicar esto a mis hijos sin trasladarles mi angustia.»

Colesteroles

Tocino
Tocino

«Doctora, doctora, ¿se acuerda de mí? Soy un viejo conocido, Cleofás Cista. Vengo a darme un garbeo por su consulta, después de tanto tiempo, porque tengo el colesterol disparado y disparatado. En mi caso son tres los tipos de colesteroles de mi cuerpo: tengo el bueno, el malo y el fascistoide. Este último está por las nubes en mi organismo, porque no para de recibir nutrientes en forma de tertulias e informaciones de las cada vez más numerosas radios y teles de ultraderecha y de la prensa revenida. Todo yo huelo a tocino y lo bueno es que no paran de aparecer medios cavernarios: nuestro espacio ideológico es interminable, en una nada casual casualidad. Así que vengo para que me pueda poner algún tratamiento para poder seguir comiendo de tó lo rancio, que es lo que me gusta. ¡Gracias!»