De identidades

Huella animal
Huella animal

En los tiempos analógicos solían coexistir varios yoes para describir nuestra identidad: la imagen que yo creo que los demás tienen de mí, la imagen que en realidad los otros tienen de mí, la imagen que yo proyecto de mí mismo, la imagen que en realidad tengo. En los tiempos digitales a todo este cacao se añade la identidad ídem, la que se proyecta en las redes sociales, mediante identidades reales y, ¡ay!, mediante identidades impostadas. Quizá en el futuro, no dentro de tantos años, surjan nuevas profesiones y haya una especie de arqueólogos especializados en indagar en los rastros que fuimos dejando en estos mundos virtuales. «Menudas chorradas escribía el abuelo», podrán colegir los nietos cuando reciban el informe de Digital Ancestry, Ltd. Quién sabe. Gentes que indagarán nuestra pegada digital, que en algunos casos se traducirá en rastros como huellas, que en otros casos se traducirá en rastros como babas de caracol.

Tanta grandeur pá ná

Kahn
Kahn

Ese caminar despistado dando pataditas a cualquier cosa cuando el presidente o la presidenta le llamaba al teléfono. Las largas esperas en las zonas vips de todos los aeropuertos del mundo. Esa mirada de hombre serio sobre cuyos hombros reposaba la macroeconomía del macromundo y, quizá, los destinos de la República francesa como favorito en unas elecciones a las que no se podrá presentar. Esas interminables reuniones de trabajo pasando de un idioma a otro como en una ruleta rusa. Tanta presunta grandeur para acabar como un vulgar ratero, y rodeado de rateros, acusado de haber cometido (presuntamente) una de las mayores abyecciones en las que puede caer un hombre. Tanta grandeur pá ná.

Realidad micro

Leonard Cohen
Leonard Cohen

Sí, la realidad más cercana está a un brazo de distancia. Tu casa, tu hipoteca, tu amor, tus hijos, tu trabajo o la cola del paro. La realidad micro de cada cual, el día a día en el que tod@s nos devanamos los sesos. Es peligroso confundir tu mundo con el mundo. Y buscar a toda costa gestionar lo macro olvidando lo micro. Pensar que lo que está explícito en nuestras vidas está implícito en la vida de los demás, como viene a decir el escritor norteamericano Richard Ford en el libro que le dedicó a su madre. Creer que todo el mundo vive igual que tú. El flamante premio Príncipe de Asturias de las Letras, Leonard Cohen, declaró hace muchos años que lo peligroso de vivir en permanente gira y de alojarse en hoteles de lujo es creer que todo el mundo vive de la misma manera, en hoteles de lujo. Un riesgo grande para un cantautor que intenta narrar lo que pasa en el mundo, indicaba el gran artista canadiense. Cuando la realidad es que la gente lo hace agobiada en microviviendas con macrohipotecas, intentando ser felices.