La piedra

¿Piedra sagrada?
¿Piedra sagrada?

«Sobre la piedra se fundó un credo, creo recordar, hace cieeeentos de aaaañossss. Después de unos decenios más austeros, la piedra hasta se envolvió en oropeles; a la piedra siempre le gustó el lujo. La piedra se fue recubriendo luego de moho y de grietas (en el desierto espiritual, con las temperaturas extremas, el agua del día se transforma en hielo por la noche y raja cualquier pedrusco por duro que sea; los cambios de temperatura difieren hasta en cuarenta grados; no hay piedra que resista tal violencia). Sobre la piedra se alzaron construcciones ideológicas y hasta teológicas; parecía tener vida propia y de vez en cuando supuraba humores corporales y otros fluidos que tenían una extraña querencia para depositarse sobre infantes/as. Y la pregunta final es: ¿no es curioso que, a fuer de buscar lo celestial, de ansiar la comunión con lo que (suponen los piedrólogos) hay arriba, la piedra acabara siendo tan abyectamente terrenal?»

La maqueta

Maqueta
La maqueta

«Contemplo desde los ventanales de mi despacho, en la planta 33 de un edificio al suroeste de esta capital, el bullir de las calles en esta tarde soleada, la ciudad postrada decenas de metros más abajo, como una miniatura. Tras un rato de ensimismamiento, los ojos se me van luego hacia una maqueta real de otra ciudad en la que viví hace muchos años; la encontré tirada en el despacho de una compañera. Estaba algo mutilada y llena de polvo, la rescaté y aquí la tengo, al lado del ordenador, de pisapapeles, para que no vuelva a extraviarse. Me imagino las minividas de las gentes en esta maqueta: el ir y venir de Antón al periódico, el camino que Helena seguía para asistir a las clases del instituto, la ruta que hacía la señora Uxía para comprar en el mercado quesos de nabiza y lacones; tiempo ha. Vuelvo la mirada hacia las cotizaciones del Dow Jones y del Ibex 35 de la pantalla; qué apasionante. Y los ojos se distraen de nuevo con la maqueta: creo haber entrevisto una luz encendida en una casita del centro, al lado de la catedral; sí, es una estudiante que se aplica sobre los libros; y de otro edificio de la calle de la Reina me sube un olor a bizcocho recién hecho. Lo único que le falta es que la riegue un poco; este despacho tiene el climatizador a tope, el ambiente está muy reseco y esta maqueta debe añorar las lluvias de la ciudad que representa. Quizá la riegue, sí, y le pinte algún tejado de colorines, para alegrar el gris.»

OFF=libertad

OFF
Desconexión

Un hermoso chorro de aceite de oliva virgen va empapando toda la tierna miga del mollete. Todavía chorreando, una capa de azúcar se desparrama generosa sobre el pan recién tostado, penetrando la jugosa masa. El aroma del café emana de la cocina con su embrujo para la pituitaria. Las naranjas expanden todo su olor y su sabor. El desayuno queda dispuesto sobre la bandeja. Ojeo a los titulares de prensa que salen de la pantalla, pero sólo un rato. Luego hay que desconectar. Es una jornada libre, en la que uno ejerce uno de los mayores gestos de libertad de estos tiempos modernos: agarrar todos los cacharros inalámbricos que, a la vez que nos liberan, nos atan a los respectivos trabajos, para dejarlos fuera de juego. Que sueñen con unos y ceros, que los humanos nos vamos a la calle a pasar el rato y a tomar el fresco, sin interferencias electrónicas. OFF=libertad; derecho a desconectar. ¿Se incluirá alguna vez esta cuestión en la Declaración de Derechos Humanos?