Consejos vendo

Ana Botella
Ana Botella

¿Qué se puede esperar de una institución, el Ayuntamiento de Madrid, que no tenía al día y en regla la licencia de la sala en la que se han producido cuatro muertes hace unos días? Poca cosa, más bien nada. Con el agravante de que esa sala, la desgraciadamente célebre Madrid Arena, es de titularidad municipal. Estamos hablando de la misma administración con cuyas trabas burocráticas topan muchas personas que desean abrir un negocio o emprender una actividad. La misma administración que hace unos años, en la comunidad de vecinos donde vivo yo, nos impuso una amenaza de embargo por importe de varios miles de euros (que no se ejecutó después de mil gestiones) por problemas surgidos con una obra comunitaria (conocidas son las dificultades que entraña ponerse de acuerdo en cualquier comunidad de vecinos para hacer las cosas en tiempo y forma). La misma administración que ahora, por un problema de licencia, amenaza el futuro de una modesta sala de teatro del sur de Madrid, Kubik Fabrik, que ha dinamizado la vida cultural de esta parte del foro (¡ánimo, amig@s, pronto volveréis a escena, fijo!). ¿Y resulta que esa administración no se comporta con el mismo rigor dentro de sus dominios? Consejos vendo, y para mí no tengo. Esta situación, y máxime después de la muerte de varias personas, se cobraría en otro país alguna destitución y/o dimisión.

Las prioridades de cada cual

Doris Lessing
Doris Lessing

En esta mañana meona en el Foro, por lluviosa, releía la introducción a El cuaderno dorado, de la novelista Doris Lessing. Hay una parte en la que Lessing habla de los sistemas educativos que moldean a nuestros hijos que me ha interesado de manera especial: «Desde el principio, se entrena al niño a pensar así: siempre en términos de comparación, de éxito y de fracaso. Es un sistema de desbroce: el débil se desanima y cae. Un sistema destinado a producir unos pocos vencedores siempre compitiendo entre sí. Según mi parecer (…), el talento que tiene cada niño, prescindiendo de su coeficiente intelectual, puede permanecer con él toda su vida, para enriquecerle a él y a cualquier otro, si esos talentos no fueran considerados mercancías con valor en un juego de apuestas al éxito». Son palabras escritas en 1971, pero siguen teniendo vigencia, porque cuando uno tiene hijos, como es mi caso, se plantea el papel que juega la escuela en su formación, y muchas cosas no han cambiado. Pero no es solo la escuela la que tiene culpa en esta concepción de la educación: en esta sociedad ultracompetitiva son muchos los padres que ven a su hijo también como un caballo de carreras, como un prototipo de bólido en el que verse ellos realizados y ver realizado lo que no pudieron hacer, destinados solo a competir y a ganar, lo que en ocasiones acaba produciendo en las pobres criaturas unas tensiones terroríficas. Yo, para mi hija, quiero que siga creciendo libre, autónoma y feliz, y que aprenda a ser independiente y a valerse por sí misma desarrollando su inteligencia (y más siendo niña, teniendo en cuenta que, por el hecho de ser mujer, quizá tenga que afrontar situaciones de discriminación que no afecten a un niño); que llegue tan lejos como pueda y quiera, sin pisotear a nadie por el camino. Cuando pasen unos pocos años, le pasaré El cuaderno dorado a Estrella  para que le eche un ojo (aunque creo que, más bien, será ella quien lo coja del estante).

De todos, menos de Franco

Velas
Velas

MI hija Estrella, impulsora de este cuaderno, es una fuente permanente de inspiración para mí. Sus reflexiones, sus ocurrencias, las maneras en las que va descubriendo el mundo desde esa atalaya despierta que es su cerebro de siete años, me motivan y me animan a seguir mirando alrededor. Estrella me contó que participó el miércoles, día previo al Todos los Santos de antes (ahora llamado Halloween), en una especie de rito laico en el cole público al que asiste, consistente en encender una vela en su clase por todos los que nos han precedido, por los seres que se fueron. Estrella no sabe mucho de la historia de España, pero algo sabe ya. Entre quienes nos precedieron en la piel de toro ha habido mucho maleante en forma de militarote reaccionario, rey atolondrado y cura cerril: estos tipos han campado por sus anchas en los siglos precedentes. En la base ha habido también mucha gente noble, abnegada y trabajadora, como su abuela Feli. Así que Estrella me contó que, cuando encendieron la vela, ella se acordó de su abuela y de otras personas que se fueron. «Nos acordamos de todos los muertos, papi, menos de Franco», me confesó muy seria mi niña, que a su edad se define como feminista y de izquierdas. Estrella dice que prefiere Halloween a la Navidad porque la segunda fiesta la ve muy «de cursis», salvo los episodios que protagonizan Papá Noel y los Reyes Magos, claro, que tonta no es.