23-F musical

Rosendo
Rosendo

Año de nieves, año de bienes; eso dicen, y eso es de esperar. Como avance de ese porvenir refranero, esta recién comenzada semana nos dejará dos bienes en formas de novedades discográficas. Mañana, martes 23 de febrero, se pone a la venta la última obra de Joan Manuel Serrat, Hijo de la luz y de la sombra, la segunda ocasión en la que el universal cantautor catalán pone música a los versos del poeta Miguel Hernández (1910-1942), del que precisamente se cumple el centenario de su nacimiento. También el mismo día sale al mercado Bajo la corteza, un disco en el que 26 grupos rinden homenaje a una banda legendaria del rock urbano: Leño (1977-1983). Uno de los integrantes de aquel trío, Rosendo Mercado, Rosendo a secas, sigue dando guerra y siendo ejemplo de talento musical y honradez personal. Serrat y Leño: aciertos seguros para un 23-F distinto y musical, un anticipo de la primavera que nos aguarda después de las nieves de este invierno.

Miradas premonitorias

Maruja Mallo y Josefina Carabias, con el cuadro "Antro de fósiles"
Mallo y Carabias

La obra, la voz y la mirada de las mujeres es siempre premonitoria, es siempre sabia y certera por más que haya sido silenciada durante tantos siglos. Pensaba en este asunto mientras reparaba en una foto que se exhibe en la exposición retrospectiva que la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando dedica hasta principios de abril en su sede de Madrid a la genial pintora surrealista Maruja Mallo (Viveiro -Lugo-, 1902; Madrid, 1995). Aparecen en la mencionada instantánea Maruja Mallo y la periodista Josefina Carabias -una de las pioneras de este oficio- (Arenas de San Pedro -Ávila-, 1908; Madrid, 1980). Las han retratado a ambas, Mallo y Carabias, asomadas a un cuadro de la primera, Antro de fósiles (1930), como si estuvieran apostadas en la barrera de un coso taurino. Pero apostadas también sobre el destino atroz que vendría después: la Guerra Civil que dejó convertida España en un lúgubre solar, truncando las esperanzas de modernización y progreso que encarnó la Segunda República y que simbolizan figuras como Mallo y Carabias, mujeres adelantadas a su tiempo, mujeres a años luz de los fósiles que vendrían luego.

Saber concentrado

Un Kindle
Un Kindle

El conocimiento tiende a concentrarse en estos tiempos contemporáneos. Pasamos de los estantes llenos de libros a los gadgets informáticos de hoy, que lo compendian todo en unos pocos centímetros cuadrados. Como las pastillas de caldo concentrado que al diluirse sueltan todos sus nutrientes, así está pasando también con el saber. El proceso comenzó con la irrupción de la informática en los hogares, en los años 80 del pasado siglo: de aquellos primeros ordenadores domésticos (recuerdo melancólico mi Sinclair ZX Spectrum, que era como una tableta de turrón), a los potentes portátiles que nos acompañan ahora y hacen de todo, excepto buñuelos de viento y croquetas de jamón. Del Commodore 64 al Kindle, el invento lector de Amazon del que estoy prendado y que ahora ve amenazada su supremacía en los fogones del libro electrónico por el iPad de Apple. El saber se condensa en estos aparatos, que al abrirse expanden su aroma por todo nuestro interior, como un tibio sopicaldo reconfortante.