Pablo Gargallo

"Chagall"
"Chagall"

Hay conceptos que engloban su contrario. Se ve en las esculturas del artista Pablo Gargallo (Zaragoza, 1881 – Tarragona, 1934), cuyo museo en Zaragoza, por sí solo, justifica ya una visita a la hermosa capital aragonesa. Gargallo exploró la integración del vacío, del hueco, en la escultura, y consiguió innovadoras obras maestras con una fuerza plástica que sigue impresionando tanto tiempo después de realizadas. Yo había visto su museo por primera vez hace cerca de veinte años, y a principios de este 2011 tuve la oportunidad de verlo de nuevo: paseando por sus salas, solitario, pensé en todo el tiempo transcurrido entre ambas visitas, mientras mis ojos se perdían en el interior de las impresionantes obras de Gargallo. Los huecos, los vacíos, forman parte de nuestra vida. La memoria de los ausentes, de los seres queridos que se van marchando, cincelan nuestra existencia y, a la postre, les hacen presentes delante de nuestros ojos.

Que no llegue tarde

Sede de la ONU
Sede de la ONU

Parece que la llamada comunidad internacional se ha sacudido el sopor y se ha decidido a hacer algo para poner fin a la dictadura libia, cuentan los medios esta mañana de viernes: «El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado a las once de la noche [del jueves, hora española] una resolución que permite el uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia y para proveer asistencia y protección a la población civil de ese país»· Ya era hora, y ojalá la intervención no llegue tarde, porque escuchar ayer a Gadafi hablar de que iba a entrar en Bengasi, la capital rebelde, para «liberarla» como Franco hizo con Madrid pone los pelos como escarpias. No se puede dejar solos a los libios que luchan contra el tirano. Ya que sale a colación Franco, hay que recordar que a los defensores de la República española, las potencias democráticas de la Europa de los años 30 les dieron la espalda bajo la cínica doctrina de la no intervención (en el bando fascista sí que se intervino sin pudor), y así nos fue. Porque de lo contario, sería terrible que el tirano triunfara y volviera a campar por sus fueros en Libia. Y sería mucho más terrible que, en ese caso -como apuntaba con acierto un querido compañero el otro día- en Occidente el ahora repudiado sátrapa volviera a ser llamado, por arte de birlibirloque, el «presidente» libio, con toda naturalidad y sin que los de arriba se ruborizasen un ápice. Total, antes ya lo fue y todos le rieron las gracias.

Revuelta doméstica

Nevera
Nevera

Tuve noticias de que se me iba a montar una revolución en el patio de atrás y, como no lo tengo en esta microvivienda, las tensiones se han trasladado a la cocina. La tostadora no para de escupir panes requemados contra el lavavajillas, que a su vez produce grandes cantidades de espuma asfixiante sin depurar que están a punto de cortocircuitar la nevera; ésta, mientras, ha creado en su inmensa perversidad unos hielos afilados que están rayando la vitrocerámica, que está alcanzando unas temperaturas infernales para fundirlo todo, siguiendo el viejo adagio de «de perdidos al río» (o «from lost to the river» parece ser que ha dicho a sus ex colegas de cocina, chapurreando algo de inglés teniendo en cuenta que todos son made in korea). Por lo que me dicen mis informadores apostados entre los tarritos de especias de los estantes superiores -porque yo tengo miedo de mirar dentro del cuarto, no vaya a ser que me salpique la sangre de la escabechina- lleva las de ganar la lavadora, que conoce al detalle los trapos sucios de tod@s. Y ya se sabe que la información es poder.