Fuera velos, fuera telarañas

Entrevista
Entrevista

Es solo la anécdota de la estupenda entrevista de Los Desayunos: el pañuelo que tuvo que aceptar ponerse la periodista (Ana Pastor, TVE) se fue deslizando frente al entrevistador (Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán), hasta dejar al descubierto su melena. La prenda fue cayendo al ritmo de las incisivas preguntas de Pastor y de las respuestas enrocadas -a menudo contestadas con evasivas, con repreguntas de él hacia ella- de la cabeza visible de un régimen reaccionario, confesional y conservador, que lo mismo persigue homosexuales, que niega el holocausto, que reprime con dureza las protestas de los opositores o que considera a las mujeres seres impuros y de segunda categoría. El pañuelo lo llevan en realidad personajes como el presidente iraní, pero en los ojos y en el cerebro. Ahmadineyad, en su calidad de ingeniero civil según su formación, debería dedicarse a tender puentes y no a levantar murallas. Pero salta a la legua que se dedica a lo contrario.

No somos nada

Japón
Japón

El mono maniático que es el ser humano bajo del árbol para tomar conciencia de su existencia e intentar domeñar la naturaleza hace miles de años, pero no tantos. Los historiadores destacan que la especie humana, situándola sobre un reloj imaginario de 24 horas de existencia de la Tierra, apareció a las doce menos algunos minutos, apeñas un puñado de segundos antes de la medianoche. Esto es, que somos unos advenedizos de última hora aunque nos creamos los reyes y reinas del mambo. La catástrofe de Japón (toda la solidaridad de este modesto blog hacia esa nación) da que pensar sobre la fragilidad y debilidad de la vida humana y su incierto futuro al lado de la fuerza de la naturaleza, una situación agravada por las trágicas consecuencias de las centrales nucleares, poderosa fuente de energía y poderosa fuente de destrucción también. No somos nada.

Estupor

Metrobús
Metrobús

Un señor dice ser consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid y resulta que no conoce uno de los billetes más populares de transporte público, el metrobús; incluso niega su existencia a pesar de existir desde hace trece años. Bueno, uno de los billetes más populares hasta que su partido decidió incrementar su coste en nada más y menos que un 21% (lo subieron hace poco más de un año de 7,40 a 9,30 euros, de golpe y porrazo). Quedan claras, de entrada, dos cosas: a) este ínclito ciudadano no se apea del coche oficial y b) será consejero de transportes privados, porque de lo público no tiene mucha idea. Mientras el señor José Ignacio Echeverría perpetraba semejante gracieta tras ser interpelado por un parlamentario del PSOE, sus alegres compañeros/as de bancada conservadora le aplaudían con fruición; al frente de la claque se puso la misma presidenta de la CAM, Esperanza Aguirre. Todo el bando pop(ular) hizo grandes alharacas mientras el consejero se regodeaba: el metrobús «no existe», insistía. De esto se desprende que estos señores/as posiblemente tampoco tengan demasiado clara la existencia de otras dotaciones públicas como los hospitales o los colegios, y ello explica el placer que experimentan con su desmantelamiento. Estos señores/as del PP de Madrid parecen, a la postre, miembros del consejo de administración de una gran corporación: ellos se lo guisan, ellos se lo comen y a usted y a mí nos dejan las migajas y nos quitan hasta el metrobús. Usted verá, pero yo desde luego no les votaría el 22-M.