Fuera caretas, pa fuera telarañas

Convivencia
Convivencia
Leía en El País de este lunes una información que llevaba por título: «El PP propone un certificado de convivencia para inmigrantes». Refiere el diario una idea de los conservadores catalanes, que proponen, explica el rotativo, que «los ayuntamientos expidan certificados de convivencia que se tengan en cuenta a la hora de renovar permisos de residencia y de trabajo. El buen inmigrante será aquel que no tiene sanciones por incivismo, que lleva a sus hijos al colegio, que respeta la ciudad y que no tiene quejas de sus vecinos». ¿Qué insinúan, que todos los inmigrantes hacen justo lo contrario? Pues díganlo a las claras, quítense las caretas y dejen salir sus telarañas; seguro que se sentirán mejor. Y ya puestos, ¿por qué no expedir certificados de convivencia para todo el personal, procedan de Guayaquil o de Cuacos de Yuste? Por que habría que ver cuántos aprobábamos, empezando por ustedes, claro, que en esto de la convivencia están agitando de forma absolutamente irresponsable el espantajo inmigración=delincuencia, simple y llanamente para arrebañar algunos votos en las próximas elecciones catalanas del 28 de noviembre.

 

¿Debería hacerlo?

Mad Men
Mad Men
Algún compañero de trabajo (;-) llega ojeroso al tajo, con las pestañas pegadas, sin dormir, con la cabeza llena de tramas. Mi mujer también está enganchada y saca tiempo de donde sea para ponerse al día con capítulos atrasados. Y yo, reconociendo mi ignorancia y temiendo lo que pueda pasar (porque tengo una naturaleza adictiva), ¿qué hago? Dicen que se inspira en el cine clásico norteamericano, que tiene una pegada impactante, una factura que supera con creces cualquier película contemporánea. Leo que «está ambientada en Nueva York durante los años 60, que gira alrededor del conflictivo y competitivo mundo de la publicidad, y sigue las historias de los hombres y mujeres que trabajan en la agencia Sterling Cooper, quienes hacen de vender un arte y cuyas vidas son movidas por sus egos». La verdad es que un día vi un cachito de nada y me picó el gusanillo. ¿Qué hago? ¿Me engancho -con considerable retraso, lo sé- a Mad Men? En Amazon venden un pack muy apañado de las primeras temporadas, con la versión original en inglés y subtítulos también en el mismo idioma. Ah, por cierto, ¿todavía no son clientes de Amazon? Pues al loro, que esto también engancha (sobre todo cuando compras discos, libros y otros productos con precios hasta un 40% más bajos que en España, con unos gastos de envío mínimos y una seriedad contrastada).

Pedazo de banda

Protein Drink
Protein Drink
Han bebido de todas las fuentes del soul, del rhythm and blues, del blues, del rock and roll, del rock urbano… y así están de energéticos, lustrosos y proteínicos. La banda madrileña Protein Drink anda desparramando por diversos locales del foro su poderío musical, atreviéndose (superando incluso) con versiones de artistas legendarios del pasado siglo con un saber hacer que contagia a la parroquia. En su repertorio se entremezclan clásicos de The Rolling Stones (aún resuena en mi cabeza una extraordinaria Sympathy for the Devil), Aretha Franklin, Lynyrd Skynyrd, Leño o The Blues Brothers con toda naturalidad y desparpajo, aliñados también con alguna composición propia. El mismísimo Muddy Waters -si viviera el pobre- se iría a tomar con ellos unas cañas y unas bravas tras alguna de sus actuaciones. Si tienen oportunidad de ver en acción a este grupo -integrado por Ana Luz Corella, Alex Martín, Javier García, Juan Carlos Espinosa y Jordi Estapé-, no duden en hacerlo: acabarán tan poseídos por el rock and roll como ellos y recibirán nutrientes que les mantendrán despiertos unos cuantos días.