Ciclogénesis explosiva

¡Qué divertido!
¡Qué divertido!

Los meteorológos hablan de que una ciclogénesis explosiva, un fenómeno de la naturaleza, azotará hoy el tercio norte de España, con viento con fachas, digo rachas, superiores a 100 kilómetros hora. Así que al loro los habitantes de esas zonas, amárrense bien los sombreros y otros atavíos. Aunque, para rachas de viento explosivas, los recortes últimos con el único objetivo del ajuste contable que contienen los Presupuestos del Estado vistos ayer en el Congreso. Qué barbaridad, que ciclogénesis explosiva la de Rajoy y su alegre muchachada del Consejo de Ministros. Porque es verdad que siempre están alegres los condenados y condenadas; ¿de qué se ríen tanto? ¿No sería mejor que aparecieran con gesto contrito, como la ministra italiana aquella, en lugar de aparecer con ese jeto tan divertido que muestran? Está claro que desde que aplaudieron la entrada de España en la guerra de Irak en el Congreso (¿recuerdan?) todo les divierte, todo es motivo de alharaca. Ahora, ¿qué les entretiene, pensar en la caja que harán sus coleguitas cuando privaticen todos los servicios públicos después de dejarlos exangües (pues tal es su objetivo neocon: el que quiera sanidad, que se la pague; el que quiera educación, que se la pague)? Ellos son los detonantes de la ciclogénesis explosiva que se abate sobre el Estado del Bienestar. Y esa ciclogénesis explosiva acabará traduciéndose en protestas ciudadanas.

PD.- Los voceros del PP siguieron ayer con la matraca de la justificación de la injustificada retirada de la tarjeta sanitaria a inmigrantes sin papeles. «La sanidad española, para los españoles», vinieron a decir. «España, para los españoles», es el mensaje de su irresponsable, intolerable y xenófoba postura de agitar el espantajo de la inmigración para justificar los recortes sanitarios.

A por ell@s (2)

Jungla
Jungla

Dando continuidad a lo que contaba ayer, traigo a colación la prensa de hoy, que cuenta lo siguiente: «El decreto ley de reformas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), que hoy publicará el BOE, concede de plazo hasta el 31 de agosto a los extranjeros residentes en España para justificar que cumplen los nuevos requisitos de acceso a la tarjeta sanitaria, es decir, tener la residencia en regla y contribuir con el IRPF. Los periódicos recuerdan que, desde ese momento, estar empadronado no bastará a los inmigrantes para tener derecho, como hasta ahora, a la tarjeta sanitaria individual, al tiempo que cifran en más de medio millón las personas de este colectivo en situación irregular que perderán el derecho a la atención médica gratuita. El País cifra en 240 millones el ahorro en un colectivo que, según apunta, gasta menos que los españoles». En suma, una nueva bolsa de exclusión social gracias a las políticas y decisiones de esta derecha montaraz que rige nuestros destinos y que está llevando a situaciones extremas a tanta gente. La crisis, amigo, amiga, no es algo ajeno a nosotros: cualquiera puede verse, en cualquier momento, sin trabajo, sin casa, buscando comida en los cubos de basura, en la puta calle. Y cualquiera podemos llegar a ser emigrantes y considerados inmigrantes en otro país, y vernos sin una mínima atención sanitaria. ¿Es esta la sociedad que queremos? ¡Bienvenidos a la jungla!

PD.- Acabo de leer unas declaraciones del portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, en las que afirma que el sistema sanitario «no puede ser coladero» y tacha de «fraude» su uso por inmigrantes irregulares. El PP, en definitiva, sigue agitando el espantajo de la inmigración para justificar el recorte de derechos sanitarios ante la opinión pública. Peligroso cóctel. Sigan ustedes incubando el huevo de la serpiente, que el lepenismo está más cerca. La decisión que han tomado ustedes es, directamente, de extrema derecha.

A por ell@s

Mato
Mato

Muchas entradas estoy dedicando en este modesto bloc a los desvaríos del PP, pero es que no me negarán que dan mucho juego. El Gobierno de Mariano I llevó a cabo la semana pasada una intensa demolición de derechos en educación y sanidad, y culminó con una preocupante decisión de aroma, ay, xenófobo: la exclusión de los inmigrantes irregulares de la atención sanitaria, contraviniendo así un derecho recogido por el propio José María Aznar en su Ley de Extranjería del año 2000. Alega el Gobierno motivos de ahorro, aunque, ¿no tiene un tufo demagógico y populachero recortar derechos de los inmigrantes en este campo, haciéndoles aparecer como culpables del desfase del gasto sanitario? Parece que esta Administración tan de derechas pone más el acento en la persecución del inmigrante sin papeles que tiene un catarro que en la del ciudadano comunitario de países más prósperos que el nuestro y con coberturas sanitarias más pobres que viene a operarse aprovechando unas vacaciones en Benidorm. Llegados a este punto, no está de más recordar un estudio de La Caixa de hace justo un año, sobre inmigración y uso de servicios públicos, que contiene algunas interesantes conclusiones:

  • Los inmigrantes aportan más al Estado del Bienestar de lo que reciben, incluso los irregulares
  • En la fecha del estudio, eran un 12% de la población y usaban un 5% de los servicios sanitarios
  • Los irregulares pagan impuestos indirectos y ayudan a la conciliación
  • El estudio subraya que los resultados «chocan» con la percepción ciudadana

El Gobierno español está jugando con fuego y atizando mares de fondo peligrosos para la convivencia y el futuro de nuestro país. Alimentar estos fuegos da pie a movimientos ultraderechistas como el de Le Pen en Francia, que se acaba de alzar con más de un 18% de los sufragios de la primera vuelta de las elecciones presidenciales galas. Cuidado.