Hay que joderse

Arenas, Javier
Sugozoenunpozo

Cuando Mariano I se aprestaba a concluir su paseo para acabar de ganar toda la Hispania para el Popular Party, resulta que van las gentes de Asturias y Andalucía, votan y le rompen los esquemas. En Asturias el PSOE vuelve a ser la fuerza más votada (aunque el futuro gobierno está a merced de un posible pacto entre las enemistadas derechas regionales), mientras que en Andalucía la mayoría de las izquierdas garantizarán el Gobierno de progreso que garantice los servicios públicos, abortando las pretensiones de Arenas, legado del César. Qué mala suerte. Queda claro que, aunque no lo quiera ver, en apenas cien días de gobierno conservador, el rechazo a sus políticas de recorte y tentetieso empieza a suscitar una contestación social. El paseo militar que anhelaba Rajoy se ha quedado en agua de borrajas. La marea azul pierde brío y quienes defendemos que hay otra salida a la crisis que no sea el mero ajuste contable respiramos con alivio. Ah, por último, y qué mala follá la de la prensa cavernaria, para quien los electores solo aciertan si votan a los de siempre y el resto de mayorías son siempre una engañifa. Este va a ser un bonito lunes de primavera.

Poveda para primavera

Miguel Poveda
Miguel Poveda

Para comenzar de nuevo la primavera nada mejor que una recomendación musical: la de Miguel Poveda, que saca nuevo disco. El cantaor catalán edita ArteSano, en el que recopila palos diversos del blues de la piel de toro. Cuenta Poveda que se trata de un trabajo con «mucho colorido, artesanal, que pasea por diferentes poblaciones que han sido cantaoras, como Cádiz, Triana, Jerez, Sevilla o Málaga, con un montón de paisajes, sonoridades y emociones distintas». Y Miguel Poveda se rodea no solo de grandes músicas, sino de grandes músicos: Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Isidro Muñoz, Diego del Morao, Manuel Parrilla, José Quevedo Bolita y Jesús Guerrero. Todos quienes vibraron con el exitoso Coplas del querer, editado en 2009, están de enhorabuena en esta primavera, y ojo, que el flamenco es adictivo, como asegura este artista, que con su música ha contribuido a atraer a este género a multitud de seguidores: hablamos de una música «hermosa, emocionante, auténtica y mágica». «Al que entra en el flamenco una vez por un lado importante se queda para siempre», avisa. Tiene toda la razón: hay que pintar de flamenco la primavera.

Viva el 8 de marzo

8 de marzo
8 de marzo

Este blog sale de su letargo este jueves 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, para vestirse de violeta y reivindicar los valores feministas y de izquierdas, o de izquierdas y feministas, que tanto da. No se concibe una izquierda que no sea feminista, al igual que no se concibe un feminismo que no sea de izquierdas. Ambos son movimientos emancipadores que beben el uno del otro, dirigidos a remover los obstáculos que impiden los avances de las mujeres y a eliminar su discriminación. Es un 8 de marzo en parte triste por todos los pasos atrás que está dando la derecha gobernante española, con amenazas claras en forma de retroceso en derechos sociales que siempre acaba perjudicando más a ellas. Ya vieron ayer los retrógrados juegos malabares del exalcalde de Madrid para explicar los recortes en el derecho al aborto (sí, de Gallardón, que era tan progresista él; ay de quienes le dieron su voto con esa careta para la alcaldía de Madrid mandato tras mandato). «Violencia estructural que obliga a las mujeres a abortar», dijo el exalcalde. Violencia estructural machista y reaccionaria es la que sufren muchas de ellas que no tienen trabajo, o que cobran menos que sus compañeros, o que viven discriminadas y marginadas por su condición. ¿Y este es el ministro de Justicia de España? Pero la cosa no acaba ahí: hay más riesgos en el horizonte. Ya ven las viejas obsesiones de la derecha con asuntos como la píldora poscoital. Ya ven los efectos de la reforma laboral, especialmente lesivos para las mujeres por cuanto estas van a ser más fácilmente despedibles. Ninguna sociedad será plenamente justa hasta que se consiga la igualdad plena, hasta que el color violeta lo impregne todo. Y derecha y violeta son conceptos difícilmente compatibles. El 8 de marzo es mi día favorito por excelencia, el día al que más sentido le encuentro, aunque tod@s deberíamos luchar para que cada jornada del año fuera 8 de marzo.