Don

Don, en Paliomares
Don, en Palomares

Cada vez que se muere un don me echo a temblar por las loas que se derraman y los inciensos que se prenden, envolviéndolo todo en un aroma denso, dulzón, impenetrable, que tapa las sombras del personaje. Cuánta querencia hay en España a la hagiografía, más que a la biografía; a beatificar y a santificar al personal ilustre y pretérito. Como si la partícula diera dignidad a lo que viene detrás, el significante se convirtiera en significado y nos olvidáramos, en este país con tan poca memoria, de los muchos dones y doñas que han construido la democracia. Ha muerto Fraga, don Manuel para sus admiradores: por mi parte respeto a su marcha, y ya está, desde la más profunda discrepancia ideológica hacia un personaje autoritario y muy de derechas. Todos los días se están yendo en silencio y sin reconocimiento alguno muchas personas que de manera anónima y con la más absoluta humildad pusieron su granito de arena para construir la democracia en España, gentes que en muchos casos sufrieron exilio, o represión, o cárcel por sus ideas, y que no se criaron a los pechos del régimen anterior. Don nadies que son ejemplos para muchos, aunque vivan en espacios más reservados para la memoria, y también en pastos más frecuentes para el olvido.

Una habitación propia

Dragón
Dragón

Mi hija Estrella está manos a la obra con un proceso de «deshacer lo invisible», dice ella para explicarse, o de hacer visible lo invisible, para que nos entendamos. Se refiere a que está plasmando en imágenes lo que hasta ahora solo existía en su imaginación de chiquilla despierta. Los Reyes Magos, tan majos, le han traído, entre otros presentes, unas imágenes adhesivas de monstruos inocentes y dragones naif con las que decorar las paredes de su cuarto, y ella anda pegando con ayuda de los mayores las grandes pegatinas sobre los muros, con toda la ilusión del mundo. Por fin ve sobre las paredes de su habitación, proyectados, los mundos que tanto le gustan, y que existen en verdad para ella porque ella desea que existan. La ilusión y las esperanzas son el motor de nuestra vida; si se pierden, las paredes se tornan mustias y descoloridas, al tiempo que nuestras vidas se vuelven lacias como una planta que no recibe los rayos del sol. La búsqueda de un cuarto propio, de un lugar en el que sentirse uno reconocido y protegido como está haciendo ahora mi niña, no cesa en toda la vida.

De Tricky Dick a Marianillo Tramposillo

Lennon
Lennon

El expresidente estadounidense Richard Nixon se ganó el apodo Tricky Dick (Ricardito el Tramposo) por sus jugarretas políticas diversas. El mote gozó de mucha popularidad y se incorporó incluso a canciones tan populares del universo pop como el Gimme Some Truth, de John Lennon. Esto de las trampillas, de no decir la verdad, se ha establecido también en el mundo político patrio. El PP se fue del poder en 2004 con mentiras, ha llegado de nuevo a La Moncloa sin decir la verdad sobre sus intenciones (Mariano I siempre negó cuando estaba en la oposición que fuera a subir impuestos) y acaba de empezar a aplicar los recortes que siempre negó. De Tricky Dick a Marianillo Tramposillo. Y esto, como dijo la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, es solo «el inicio del inicio». Para echarse a temblar. El que tenga dotes de compositor que le vaya haciendo unos ripios a Mariano, que esto promete y, en efecto, es solo el principio.