Año cabrón

¿2012?
¿2012? Glup...

Se barrunta que este año que acaba de empezar a berrear va a ser un año caprino, un año cabrón, sin necesidad de mirar para el firmamento, ni de interpretar la cábala, ni de leer los posos del café. Que con los continuos topetazos de su cornamenta va a dar pocas satisfacciones desde su primer minuto. Ya el arranque ha sido tremebundo en España: un brutal recortazo del PP que traerá más paro y recesión económica y que recae en los que menos tienen. Si el sector privado está más muerto que vivo, y el público entra en coma con estas medidas de Mariano I, ¿hacia dónde se dirige la economía? No hace falta ser Einstein para contestar. Un año cabrón, pues, que en su concepción macro pinta tan, tan negro y va a dar tan pocas satisfacciones, que lo mejor será buscar refugio en las pequeñas cosas de la realidad micro de cada un@: la sonrisa de tu hij@, el acorde de guitarra que por fin lograste sacar, un artículo bien escrito, la receta que se te resistía, una emoción que te haga palpitar el pecho.

¡Feliz 2012!

Reflejo de succión
Reflejo de succión

De bebés venimos al mundo con algunos reflejos básicos, como buenos animales que somos. Hay dos fundamentales para la supervivencia: el reflejo de succión, clave para alimentarnos de nuestras madres y no morirnos de hambre, y el reflejo de prensión, para agarrarnos a cualquier superficie y no caer al vacío. Dicen los médicos que son reflejos arcaicos y primarios que solo se dan en los bebés y que desaparecen al crecer. Yo sostengo que están presentes toda la vida y, es más, que no debemos perderlos nunca. Succión para seguir nutriéndonos de saber, para que nunca perdamos el ansia y la curiosidad de aprender, la esperanza. Prensión para agarrarnos con nuestros deditos a las cosas que merecen la pena, como los afectos. Son dos de mis deseos para mí y para la gente a la que quiero ante este nuevo año que está a punto de echar a andar: seguir aprendiendo y aferrarme a la senda de los afectos, querer y ser querido en el mapa de la existencia, todo con un poco de humor y sin perder la sonrisa, que bastante vinagre hay ya en el mundo. Y que el miedo, los temores que todos llevamos dentro y que son una amenaza para esos reflejos porque los acaban esclerotizando, no se imponga. Feliz 2012 a tod@s, que nos vaya lo mejor posible.

Historias por contar

Copo
Copo

La vida la van marcando los espacios en los que se desarrolla. Cuando eres canijo coincides con los familiares, los cercanos y los lejanos, de cuando en cuando, en eventos BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones). Luego se centra uno en su propia existencia: emparejamientos y descendencia. Cuando pasa un poco más de tiempo te enteras de que tal o cual pareja de amigos y conocidos se separó o se divorció (ya no hay celebraciones). Y a partir de los 40, por puro reloj biológico, constatas con sufrimiento que la vida va en serio cuando las personas que te han precedido en el camino, los padres y madres propios y de amigos y conocidos, van desapareciendo. Hablo de la silenciosa muerte de los españoles y españolas nacidos en la década de los 30 del pasado siglo, que sufrieron la llegada de la Guerra Civil, la propia contienda y el atroz franquismo. Gentes humildes que vinieron a trabajar a la gran ciudad (o tuvieron que emigrar allende nuestras fronteras), desde La Mancha, Andalucía, Castilla, Galicia, Extremadura… Que nos criaron aquí a nosotr@s, los niños y niñas del baby boom de los 60, y sostuvieron sobre sus hombros todo el peso del país en años de plomo. Buenas gentes que en muchos casos nunca han sido suficientemente valoradas (¿estará alguien escribiendo su historia?). Están marchándose, muriendo poco a poco, haciendo mutis por el foro tan mansamente como vivieron, cayendo como copos de nieve sobre un campo de Castilla en un frío día de invierno. A todos ell@s vaya mi modesto homenaje, mi gratitud y mi reconocimiento.