Pura caverna, purita reacción

Los señores y las señoras de este vídeo que he insertado aquí abajo, tan ilustrativo, ¿qué aplauden? ¿Acaso están festejando que su equipo de fútbol ha subido de categoría, que su hija ha sacado todo sobresalientes, que por fin encontraron el truco para hacer pan perfecto, que se ha acabado el hambre en el mundo, que el ser humano ha logrado llegar a Venus, que se acabó la crisis? No. No son esos motivos festivos los que les hacen solazarse. Hace once años ya aplaudieron que nos metieron de hoz y coz en una guerra, la de Irak, sin motivos y sin explicaciones. Anoche aplaudieron que acababan de rechazar una iniciativa socialista en contra de la contrarreforma de la ley del aborto. Sin saberlo, con sus alharacas y sus chistecitos, con sus jaleos y sus aplausitos, han quedado retratados para la posteridad como lo que son: reaccionarios en la defensa de las libertades de las mujeres. Son pura caverna, purita reacción.

La mujer sin apellidos

Mapa de El Salvador
Mapa de El Salvador

De Beatriz, la joven salvadoreña cuya vida pende de un hilo como consecuencia de la gestación de un feto sin ningún tipo de viabilidad, no se conocen los apellidos. Solo se sabe que es un caso terrible y que las autoridades judiciales de su país le han dado la espalda: no le permiten abortar, aun sabiendo que porta en su interior un ser que no sobrevivirá cuando lo dé a luz, y que el mismo parto puede complicar su vida. Ha sido el escándalo internacional desencadenado por la vulneración de los derechos más básicos de esta mujer sin apellidos -desde ONGs y organizaciones internacionales de todo el mundo al PSOE se han preocupado por su vida- el que está forzando al Gobierno salvadoreño a buscar una solución, al margen de la decisión de los jueces del país centroamericano. De Beatriz no se conocen los apellidos. En este momento puede llamarse Beatriz Humillada, Beatriz Asustada, Beatriz Desolada. Es clave seguir ejerciendo presión para que el Gobierno de un país llamado El Salvador siga los parámetros de su nombre y actúe, y que Beatriz pase a tener un único apellido, para siempre, y que sea un símbolo de lo que jamás puede ocurrir cuando están en juego los derechos de las mujeres: Beatriz Salvada.

Viva el 8 de marzo

8 de marzo
8 de marzo

Este blog sale de su letargo este jueves 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, para vestirse de violeta y reivindicar los valores feministas y de izquierdas, o de izquierdas y feministas, que tanto da. No se concibe una izquierda que no sea feminista, al igual que no se concibe un feminismo que no sea de izquierdas. Ambos son movimientos emancipadores que beben el uno del otro, dirigidos a remover los obstáculos que impiden los avances de las mujeres y a eliminar su discriminación. Es un 8 de marzo en parte triste por todos los pasos atrás que está dando la derecha gobernante española, con amenazas claras en forma de retroceso en derechos sociales que siempre acaba perjudicando más a ellas. Ya vieron ayer los retrógrados juegos malabares del exalcalde de Madrid para explicar los recortes en el derecho al aborto (sí, de Gallardón, que era tan progresista él; ay de quienes le dieron su voto con esa careta para la alcaldía de Madrid mandato tras mandato). “Violencia estructural que obliga a las mujeres a abortar”, dijo el exalcalde. Violencia estructural machista y reaccionaria es la que sufren muchas de ellas que no tienen trabajo, o que cobran menos que sus compañeros, o que viven discriminadas y marginadas por su condición. ¿Y este es el ministro de Justicia de España? Pero la cosa no acaba ahí: hay más riesgos en el horizonte. Ya ven las viejas obsesiones de la derecha con asuntos como la píldora poscoital. Ya ven los efectos de la reforma laboral, especialmente lesivos para las mujeres por cuanto estas van a ser más fácilmente despedibles. Ninguna sociedad será plenamente justa hasta que se consiga la igualdad plena, hasta que el color violeta lo impregne todo. Y derecha y violeta son conceptos difícilmente compatibles. El 8 de marzo es mi día favorito por excelencia, el día al que más sentido le encuentro, aunque tod@s deberíamos luchar para que cada jornada del año fuera 8 de marzo.