Vuelve lo retro

Reloj Casio
Reloj Casio

Las muñecas de los seres humanos, al menos las muñecas de los seres humanos con los que me cruzo en el Metro, se están poblando de relojes de aspecto retro, de aquellos Casio de pantalla monocolor que yo también tuve cuando era adolescente. Es una vuelta más de lo retro en la moda, que avanza hacia adelante y hacia detrás. Es solo moda, seguro, aunque esta tendencia retro tan presente en el presente, ¿es una señal del futuro inminente? De hecho, lo retro está bien presente en España merced a políticas y políticos tan antañones como Esperanza Aguirre, por citar el ejemplo más cercano a mi condición de madrileño, quien -en una muestra más de su bonhomía y naturaleza cordial- acaba de arremeter contra los profesores que ponen en solfa el enésimo recorte en enseñanza (pública, claro) que ha perpetrado la presidenta. En una clara maniobra para ganarse el favor de la retroopinión pública, la mentada dama les acusó poco más o menos de no querer dar un palo al agua, enlazando con esa vieja y garrula mentalidad patria del «trabajas menos que un maestroescuela». Pena de país que durante siglos ha pensado de manera semejante sobre quienes enseñan a nuestros hij@s. Ay de las retronaciones que recortan en educación, bibliotecas, servicios públicos: están recortando el futuro, ni más, ni menos. Ay de los retros que amenanan a los maestros y maestras. No sé si la presidenta luce un Casio en la muñeca, porque, total, lo lleva bien colocado en el cerebro. Y gracias, por último, a todos quienes la retrovotaron el pasado mes de mayo, y que esperan esperanzados el Advenimiento Marianil, el Sumo Hacedor de lo Retro (¡Dios no lo quiera!): ¿ninguno se arrepiente de lo que retrovotó?

No todo es mentira

Nueva York
Nueva York

Del 11-S que golpéo la capital del mundo y otros lugares de Estados Unidos se pueden extraer muchas lecciones, algunas muy reiteradas a lo largo de esta primera década de tan execrables crímenes terroristas. Es una jornada que se presta a echar la vista atrás y a intentar recordar qué estaba haciendo un@ en aquella jornada, tal y como se manifiesta hoy en tropecientos reportajes periodísticos publicados a propósito de la efeméride. Tiempo para recordar cómo han cambiado nuestras vidas en estos diez años de sobresaltos, en los que ha ganado terreno la incertidumbre sobre el futuro. Y una lección que no se puede olvidar: que aquel atentado con visos de ciencia ficción estaba pasando y estaba ocurriendo ante nuestros ojos de televidentes, que no todo lo que sale en televisión es mentira.

PD: Desde que sucedió este 11-S de 2001, se olvida otro execrable 11-S: el del golpe militar que acabó en 1973 con la vida del presidente chileno Salvador Allende, a manos del no menos execrable Pinochet.

Bocados de realidad

Mordisco
Mordisco

La realidad va pegando dentelladas en este casi otoño tan triste y no parece que nadie le pueda calzar un bozal. La prima de riesgo se dispara, la bolsa se hunde, Mariano amaga, el PP va engrasando la motosierra. Con el pretexto de reducir el déficit como sea (aunque ello aboque a una nueva recesión de la que advierten los especialistas), la doctrina neocon de reducir el papel de lo público a la mínima expresión, podando el gasto social, y que cada quien se las apañe como pueda, va enseñando los dientes en diferententes comunidades, excitándose cada vez más mientras se imagina el Advenimiento Marianil (¡Dios no lo quiera!). En Madrid la enseñanza pública está en serio peligro de exclusión; el ascensor social que representa este sistema educativo comienza a chirriar. La artífice del progresivo desmantelamiento de la escuela pública tiene un nombre (esperanzaguirre) y dos apellidos (partido popular), y, por cierto, recibió un voto mayoritario de la sociedad madrileña (ahora es tarde para lamentarse). Quienes creemos que la política debe ejercer un poder transformador al servicio del progreso estamos, más bien, de luto, con la ropa hecha jirones. Seguirá.