Firma contra el abuso sexual infantil

Fundación VB
Fundació VB

Una entidad catalana, la Fundació Vicky Bernadet, está recogiendo firmas para el manifiesto Abuso sexual infantil: un problema social. Esta fundación, como ella misma explica, trabaja desde 1997 «en la atención, prevención y sensibilización del abuso sexual infantil intrafamiliar y del entorno de confianza del niñ@. Durante estos años hemos topado a menudo con la incredulidad, el rechazo y la falta de apoyo tanto a nivel social como de algunas instituciones, minimizando así la incidencia del abuso y discriminándolo en relación a otras problemáticas». Hay datos estremecedores, que reflejan lo que hay debajo de la costra de nuestra sociedad en cuanto se raspa un poco la mugre: «Los estudios realizados en España y en otros países de la Unión Europea, EEUU y Canadá, estiman que un 23-25% de las niñas y un 10-15% de los niños sufren abusos sexuales antes de los 17 años. Se trata generalmente de abusos cometidos por un familiar o alguien del entorno de confianza del niño». Los firmantes queremos que se adopten compromisos reales «para que el abuso sexual infantil sea considerado un problema social, sea tratado como tal y se trabaje para encontrar soluciones efectivas». El manifiesto puede firmarse aquí.

Adoradores del ladrillo

Ladrillo
Ladrillo

Esta mañana se presentará en el Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) apoyada en 500.000 firmas y promovida por ocho asociaciones para modificar la ley hipotecaria y hacer posible la dación en pago (esto es, que la entrega de la vivienda hipotecada baste para cancelar el préstamo). La ILP, explica algún que otro periódico (por cierto, qué curioso es que este asunto tan interesante no aparezca recogido en muchos medios), «pide la modificación de la ley para hacer de la dación en pago la fórmula preferente para dar respuesta a las ejecuciones de hipotecas por falta de pago por parte de miles de familias que en su día suscribieron créditos de buena fe con entidades bancarias y que, debido a la crisis, se han visto imposibilitadas para asumir estos pagos. Estas asociaciones destacan la necesidad de que personas que han dejado de pagar por una causa justificada, como el paro o una enfermedad, puedan entregar su casa al banco y empezar de cero, tal y como sucede en Estados Unidos (…) Con la entrega de la vivienda al banco la deuda quedaría también automáticamente saldada, así como los intereses y las costas (…) [La normativa actual] lleva a muchas familias no sólo a perder su vivienda, sino también a continuar con una deuda, que supone una condena de por vida que las excluye de cualquier circuito financiero o crediticio, según reza la exposición de motivos del texto de la Iniciativa Legislativa Popular«. Es una iniciativa casi revolucionaria, que remueve los cimientos de uno de los cultos más seguidos en nuestro país, el de los adoradores del ladrillo, grabado a fuego en el ADN patrio, que ha derivado en una burbuja inmobiliaria de proporciones gigantescas que hipoteca el futuro del país. ¿Llegará a buen puerto? Habrá que verlo. A los bancos no les hace nada de gracia, y ya se sabe que poderoso caballero es don dinero.

Inaugurator

Fraga, en Palomares
En Palomares

Ahora que la Junta Electoral Central ha dictado una instrucción que reitera la prohibición recogida en la ley para inaugurar obras públicas una vez convocadas las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo, me pregunto qué haría Manuel Fraga si siguiera al frente de la Xunta de Galicia para satisfacer su voracidad inauguradora en caso de haberse topado con algún tipo de restricción legal. Inaugurator. Yo llegué a trabajar a Lugo, en mi periódico, El Progreso, en 1993, Ano Xacobeo (y año también de elecciones generales). Recuerdo perseguir a Inaugurator a tumba abierta por autovías, carreteras, caminos, rúas y corredoiras de todo Lugo, a toda hostia en el coche del fotógrafo del diario, detrás de Inaugurator inaugurando albergues de peregrinos, colegios y todo lo que se le pusiera por delante. Qué furia de la naturaleza. Siempre buscando el tiro de la cámara de la Televisión de Galicia («¿Dónde están mis cámaras?», le recuerdo preguntar con su genio habitual a sus ayudantes). Siempre su proverbial catarata de palabras atropelladas tras la preceptiva bendición del cura en el nuevo edificio (que para eso nos criamos a los pechos del régimen) y, tras engullir unos productos da terra, vuelta a la carretera, sin descanso, hacia la siguiente cinta para cortar. No llegó a abrir un aeropuerto sin aviones ni licencia de navegación, como en Castellón, pero poco le faltó. Le he vuelto a encontrar a Madrid, en circunstancias distintas, muchas veces más, pero cualquiera se acerca a preguntarle por aquellos tiempos. Te puede dar una voz. Inaugurator.