Mutis por el foro

José Sócrates
José Sócrates

Tres han hecho, o les han hecho hacer, mutis por el foro en la jornada de ayer. La primera en irse, la actriz Elizabeth Taylor, una clásica de la gran pantalla que llegó al final del camino. Mi madre, que también se marchó hace unos meses, se llamaba Felicitas, pero en su familia la conocían como Liz, no sé si por compartir con la primera unos ojos indescriptibles. Otros que hacen (de momento) mutis por el foro: el Supremo echa de la pista a Sortu, la nueva marca de la izquierda abertzale, por considerar que su actuación no es sincera y que son meros herederos de Batasuna. El tercero en salir por la puerta fue el primer ministro de Portugal, José Sócrates (tiene cierta apostura de actor este hombre), en un honroso gesto después de que el Parlamento luso rechazara su plan de ajuste financiero para afrontar la crisis. Mientras tanto, mi hija (5), al tiempo que escribo esto con la radio de fondo haciendo el habitual repaso de la penosa actualidad, apostilla con ternura: «Papi, yo no quiero que seas presidente de este país, porque no me verías nunca». Tranquila, hija, que yo tampoco. La vida, Estrella, es puro teatro 😉

La cosificación

Anuncios de prostitución
Anuncios

Los diarios que publican anuncios de prostitución parecen amparar el concepto de que la mujer es una cosa, un objeto sexual con el que es lícito hacer negocio. «Todo vale para la pela», parecen decir, «y no vamos a prescindir de un ingreso tan enjundioso en plena crisis económica». Son casi todos los periódicos que no le hacen ascos a este comercio humano -la inmensa mayoría, salvo contadas excepciones-, que se calcula que al año mueve 18.000 millones de euros en España, de los que unos cuantos millones caen en las arcas de los rotativos. «Ningún medio que se proclame defensor de los derechos humanos puede publicar este tipo de anuncios y, si lo hace, se convierte directamente en cómplice de esta forma de esclavitud», sostiene Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas (citada en La Voz de Asturias). Los diarios que se prestan a este sucio juego contribuyen a la cosificación de la mujer, aunque luego pongan el grito en el cielo cada vez que, por ejemplo, se produzca un nuevo caso de violencia de género a manos de hombres que consideran a sus parejas meras cosas cuyas vidas están en sus manos (¡ya van 16 muertas por terrorismo doméstico!). Alguna reflexión sobre su responsabilidad también deberían hacer estos medios, más allá de mirar solo el balance contable.

Que no llegue tarde

Sede de la ONU
Sede de la ONU

Parece que la llamada comunidad internacional se ha sacudido el sopor y se ha decidido a hacer algo para poner fin a la dictadura libia, cuentan los medios esta mañana de viernes: «El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado a las once de la noche [del jueves, hora española] una resolución que permite el uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia y para proveer asistencia y protección a la población civil de ese país»· Ya era hora, y ojalá la intervención no llegue tarde, porque escuchar ayer a Gadafi hablar de que iba a entrar en Bengasi, la capital rebelde, para «liberarla» como Franco hizo con Madrid pone los pelos como escarpias. No se puede dejar solos a los libios que luchan contra el tirano. Ya que sale a colación Franco, hay que recordar que a los defensores de la República española, las potencias democráticas de la Europa de los años 30 les dieron la espalda bajo la cínica doctrina de la no intervención (en el bando fascista sí que se intervino sin pudor), y así nos fue. Porque de lo contario, sería terrible que el tirano triunfara y volviera a campar por sus fueros en Libia. Y sería mucho más terrible que, en ese caso -como apuntaba con acierto un querido compañero el otro día- en Occidente el ahora repudiado sátrapa volviera a ser llamado, por arte de birlibirloque, el «presidente» libio, con toda naturalidad y sin que los de arriba se ruborizasen un ápice. Total, antes ya lo fue y todos le rieron las gracias.